Por: Andrés F. Ardila*

La  era Trump ha traído consigo una gran intriga con respecto a los procesos migratorios en ese país. Para 2015 (datos más recientes del Instituto de Estadística de la Unesco) solo a nivel universitario, 6.831 estudiantes colombianos escogieron a Estados Unidos como su destino educativo, convirtiéndolo en la opción número uno para estudiantes colombianos a este nivel.

Así mismo, para entidades comprometidas con la investigación y el desarrollo científico, como Colciencias y Colfuturo, el país norteamericano también es el destino número uno para el programa crédito/beca, cuya cifra de estudiantes beneficiados ha aumentado de 267 a 280 en 2017.

Las reservas de algunos estudiantes y padres de familia a la hora de considerar a Estados Unidos como su destino educativo no han sido injustificadas. Las declaraciones del presidente Trump, la restricción migratoria y algunos casos aislados cubiertos por los medios, llevan a muchos a cuestionar si este es el país indicado para ir a la universidad o perfeccionar el nivel de inglés.

Una de las principales conclusiones por parte de la industria educativa estadounidense, durante la corta implementación de la decisión ejecutiva que impedía la entrada al país de ciudadanos de Siria, Irak, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, es que solo en el sector universitario podrían perderse alrededor de 700 millones de dólares en ingresos. Después de todo, esta industria representó casi 33.000 millones de dólares en el año académico 2015-2016 y brindó alrededor de 400.812 empleos. Tras el fracaso de la orden ejecutiva quedó claro el daño potencial a una industria cuyos beneficios colaterales incluyen, entre otras cosas, atraer a los mejores talentos del mundo.

Por todo lo anterior es seguro afirmar que nada deben temer los colombianos que deseen estudiar en Estados Unidos. No existe a la fecha ningún decreto o acto legislativo que afecte la entrada de estudiantes internacionales al país, ni un interés manifiesto de la administración en contra de ellos.

Adicional a esto, en lo que va corrido del año se ha especulado acerca de las deportaciones de colombianos, otro punto que atemoriza a muchos. Si bien Migración Colombia ha informado que el número de deportaciones desde los Estados Unidos ha aumentado un 22 por ciento en comparación con el primer trimestre del año pasado, estos casos no involucran a estudiantes. Así mismo, casos mediáticos como el de María Fernanda Gardeazábal han obedecido a errores por parte del individuo y no a una persecución por las políticas migratorias de Trump.

Así las cosas, una mirada objetiva a la atmósfera migratoria para estudiantes en el país norteamericano, indica que no existe ninguna afectación para ellos. Estados Unidos sigue y probablemente seguirá siendo un destino que recibe estudiantes de todo el mundo, entre ellos a los colombianos, dadas su excelente calidad académica, cercanía y la gran comunidad colombiana presente en ese país.

*Commercial Development Manager para Colombia en Kaplan International

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