La minería está tan arraigada en la cultura de Zaragoza, que para nadie es un escándalo ver a un niño metido dentro de un socavón. Desde pequeños, los habitantes de este municipio del Bajo Cauca antioqueño aprenden a rasgar las montañas y a esculcar los ríos para sacar los tesoros que allí se esconden. Sin embargo, la actual administración municipal, en cabeza de Albeiro Menoyos, está intentando cambiar esta costumbre.

“En Zaragoza tenemos muchos niños y niñas en este trabajo, más o menos estamos hablando de 156, aunque no hay un dato exacto. Eso es un drama porque cada día están corriendo un riesgo tremendo en la minería y tenemos que trabajar para que no siga pasando. Ahí es donde dijimos metámonos a este cuento a ver si disminuimos esa cifra tan preocupante”, explica Menoyos.

Según el alcalde, el primer paso para lograr este complicado objetivo es concientizar a los padres de familia y a los docentes de que los niños deben dedicarse al estudio antes que al trabajo. “Acá es muy común que los hijos de los mineros vayan a trabajar a los socavones cuando salen de clases o en las vacaciones, y cambiar esa cultura solo es posible convenciendo a los mayores de que hay otros futuros posibles distintos a la minería”.

Pero llevar ese discurso a la práctica no es nada sencillo. “Eso implica una transformación estructural que escapa a las posibilidades de nuestra administración. Sin embargo, en el Plan de Desarrollo incluimos unos proyectos para crear espacios educativos, culturales y deportivos en los que los menores de edad puedan utilizar su tiempo libre y no tengan ganas de ir a los socavones. Vamos a trabajar muy duro con esa parte para que al término de 2019 no tengamos ni un niño de Zaragoza trabajando en la minería”, concluye Menoyos.

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