Cada panel solar produce 250 vatios. (Foto: Lucas Ríos)

*Con información de la agencia de noticias UN

Dos paneles solares que dan energía a un sistema de riego y dos lámparas de fotoperiodo, utilizadas para determinar la cantidad de horas de luz y oscuridad en un cultivo. Son la columna vertebral de un novedoso invernadero que permite, con energía limpia, cultivar fresas. 

La propuesta hace parte del Centro de Investigaciones Agropecuarias Marengo de la Universidad Nacional, allí se ubican dos invernaderos de 210 metros cada uno, con 36 camas (lugares donde reposan las semillas) y seis sectores de riego, a través de los cuales estos ingenieros demuestran que es posible aumentar la producción aprovechando la energía del sol como fuente principal. Asimismo, una réplica a pequeña escala se está presentando por estos días en AgroExpo 2015.  

Manejar climáticamente un invernadero requiere electricidad, de ahí que la propuesta busque capturar la energía solar a través de paneles de silicio, material que con luz solar y calor desprende electrones. “Los electrones viajan de un lado al otro del panel, convirtiéndose en electricidad que llega a unas baterías que generan corriente continua, la cual puede ser utilizada en infinidad de procesos en un invernadero, como riego y manejo del clima, entre otros”, explica el docente profesor Jhon Fabio Acuña, uno de los precursores del proyecto, además asegura que esta tecnología también puede usarse para iluminar una vivienda, calentar el agua e incluso para las cercas eléctricas del ganado. 

Cada panel genera 250 voltios, para un total de 1.000 y aunque la inversión inicial es costosa el ahorro se evidencia a largo plazo. “Con 1.000 voltios, por ejemplo, se puede manejar una bomba de un caballo de fuerza, para regar 2.500 metros cuadrados, que es lo mínimo que determinó hace unos años el Incoder como unidad productiva para un invernadero rentable”, añade Acuña.

La inversión es de entre 12 y 15 millones de pesos, pero los paneles tienen garantía de 25 años y las baterías de 12 años. 

A la importancia de la energía solar al servicio del agro le apuestan gobiernos como el de Chile, donde existen más de 30.000 paneles solares montados en el último año y medio, cuya energía colectada es utilizada por pequeños agricultores.

El profesor Acuña dice que este tipo de sistemas hace que la rentabilidad por unidad de área se multiplique: “Si brindo clima favorable, la planta se dedica a producir. Cuando no es así, la planta gasta su energía en ponerse cómoda, por lo cual es necesario emplear herramientas que requieren energía”.

Por ejemplo, en el caso del tomate en invernadero, este cultivo produce 180 toneladas anuales, en comparación con las 30 que genera a la intemperie. No obstante, climatizar y brindar los recursos que necesita una planta en estos espacios representa un gasto de energía excesivo.

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