| 2016/07/06

La sostenibilidad es un buen negocio

En la COP 21 el sector privado afirmó su compromiso en la lucha contra el cambio climático. Para cumplir las metas acordadas, ese compromiso ético se traduce en oportunidades de negocio para las empresas.

En el caso de la masificación de las energías renovables es necesario reducir el riesgo de entrar a competir en los mercados tradicionales. (FOTO: Boris Balabanov / World Bank)
En el caso de la masificación de las energías renovables es necesario reducir el riesgo de entrar a competir en los mercados tradicionales. (FOTO: Boris Balabanov / World Bank)

Las grandes olas de innovación tecnológica en la historia partieron no solamente de los cambios regulatorios sino del crecimiento exponencial de las oportunidades de negocio. Las urgentes y necesarias acciones para enfrentar el cambio climático requieren de todos los sectores, pero el papel de las empresas es esencial. Según Christian Grossman, director de Cambio Climático de la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés), “mantener al mundo en un camino de crecimiento bajo en carbono no será barato: los costos se calculan en billones de dólares… Ese enorme peso no puede ser responsabilidad solamente de los gobiernos nacionales. Es el sector privado, con su ingenio y habilidad para innovar, el que puede y debe asumir un papel de liderazgo en la lucha por un futuro más verde”.

El papel de IFC es clave precisamente porque se trata de la institución dentro del Grupo del Banco Mundial que trabaja con el sector privado. El banco fue creado en 1944 con el mandato de reconstruir la Europa de la posguerra y ese mandato ha evolucionado hasta el presente para ahora tener como objetivo aliviar la pobreza extrema.

Hoy, el cambio climático puede ser el principal obstáculo para los avances alcanzados frente a la pobreza: de los cientos de millones de personas que han logrado salir de esa condición, 100 millones podrían volver como consecuencia del cambio climático.

En el Climate Business Forum que se realizó en Bogotá el 14 y 15 de abril el panorama fue alentador. Uno de los ejemplos más positivos del cambio tecnológico que se necesita es el avance de la tecnología led ya que su desarrollo tiene impactos ambientales significativos, no solo por el ahorro de energía sino por el bombillo mismo: cuando antes duraban únicamente 30 horas, hoy los led duran 30.000 horas y el número de bombillas desechadas se ha reducido drásticamente. Así, la apuesta de los expertos presentes es que muy pronto veremos la masificación de tecnologías como las baterías con aerogeneradores que almacenan energía.

En casos como ese no fue necesario que los gobiernos impulsaran el cambio con estrictas regulaciones porque la lógica de mercado fue irrefutable. En otros sectores, como se comentó frecuentemente en el foro, será necesario que los gobiernos den algunas señales y alicientes. Es el caso de la masificación de las energías renovables, en donde es necesario reducir el riesgo de entrar a competir en los mercados tradicionales.

Otra gran esperanza para la mitigación del cambio climático son las ciudades inteligentes. Al ser el lugar en el que viven más del 80 por ciento de los habitantes de la región, es mucho lo que pueden hacer las ciudades para mejorar los sistemas de transporte y ahorrar energía.

El sector financiero como agente de transformación

Entrevista con Carlos Leiria Pinto, responsable de IFC para la región Andina.

SEMANA SOSTENIBLE: ¿Cuáles son las prioridades estratégicas de IFC en Colombia y en el resto de la región?

CARLOS LEIRIA PINTO: Tenemos tres prioridades estratégicas. Primero, estamos muy involucrados en incrementar la competitividad de Colombia y para eso estamos comprometidos con los programas de infraestructura que el país está desarrollando.

La segunda prioridad es la inclusión financiera: incrementar el acceso de la población y las pequeñas y medianas empresas al sistema financiero. Lo hacemos por medio de nuestras operaciones con bancos locales y a través de la creación de productos con mercados de capitales.

La tercera es el cambio climático, un tema fundamental que podría tener un impacto negativo de reducción del PIB entre 1,5 y 5 por ciento. Ningún país puede darse el lujo de no trabajar en forma seria el tema del cambio climático.

S.S.: ¿Qué oportunidades ven para el desarrollo de iniciativas contra el cambio climático en Colombia?

C.L.P.: No se debe tener recelo para decir que hay oportunidades de negocios en la mitigación del cambio climático. Si no llamamos al sector privado para que se convierta en una parte muy importante de esta ecuación, no vamos a poder hacer una contribución positiva. Este es nuestro compromiso: ayudar a identificar las oportunidades de negocio.

El tema de ciudades sostenibles es fundamental y tiene especial incidencia en América Latina. Alrededor del 80 por ciento de la población vive en ciudades como Bogotá. Por ejemplo, esta tiene 10 millones de habitantes que necesitan movilizarse todos los días, hay que hacer un sistema sostenible de transporte que sea amigable con el medioambiente.

S.S.: ¿De qué manera se pueden estimular las inversiones empresariales para que contribuyan a proyectos con impacto ambiental positivo?

C.L.P.: Una vez identificamos oportunidades de negocio hay que encontrar caminos para hacerlas rentables. Así vamos construyendo el concepto de economía verde. Esta economía pasa mucho por el sistema financiero y si nosotros podemos ayudar al sistema diría que esta es la primera línea de ataque: que los bancos sean los principales agentes de transformación.

“Hay espacio para crecer, pero la demanda de sostenibilidad va en incremento”: Marcene Broadwater - Líder global de Estrategia y Desarrollo de Negocios de IFC.

Marcene Broadwater es la líder global de Estrategia y Desarrollo de Negocios de IFC. En ese papel interactúa de manera constante con los clientes de la Corporación. Para ella, cada vez hay mayor conciencia y disponibilidad de aprendizaje e inversión en temas relacionados con el clima. Los sectores en los que ha visto mayor interés incluyen tecnología, textiles y , por supuesto, las compañías de energía. “El principal reto para las empresas es entender qué es trabajar en negocios climáticos. Pero cada vez más hay más personal a cargo de los temas de sostenibilidad. Cada vez es menos frecuente que la sostenibilidad sea un tema de responsabilidad social, vemos que quienes trabajan en ella buscan oportunidades para mejorar el negocio puro y duro a través de programas como la eficiencia energética”.

Broadwater tiene grandes expectativas sobre un tema que tanto el presidente Santos como el ministro Cárdenas mencionaron durante sus intervenciones en el Climate Business Forum: los precios para el carbono. “Definitivamente los precios serán parte importante de la mezcla de regulaciones futuras”. Y es que como ella lo describe, las empresas y los bancos están buscando estabilidad y predictibilidad, por lo que el establecimiento de precios al carbono resultará para ellos más constructivo que cambios sorpresivos en las políticas internas de los países.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.