A la izquierda, una casa construida gracias a bloqueras solidarias. A la derecha, el baño de la misma casa antes de que el proyecto llegara a la región.

Semana Sostenible: ¿De dónde surgió la idea de crear las Bloqueras Solidarias?

Mariana Jaramillo: La visión de largo plazo de CEMEX está enfocada en crear soluciones para la construcción que mejoren la calidad de vida, buscando que sus ofertas generen el crecimiento y el progreso en los países donde opera.

La comunicación cercana que CEMEX tiene con las comunidades y con sus grupos de interés, le permitió definir un programa de inclusión dirigido a las familias de bajos ingresos, donde la suma de las fortalezas de la empresa y las familias dieran como resultado un modelo que genera autoempleo y acceso a materiales para mejorar su vivienda.

Esta iniciativa se denominó Centros Productivos de Autoempleo (CPA) e inició con dos proyectos piloto en comunidades rurales de México. La primera experiencia permitió identificar la tecnología adecuada para atender la problemática y entender que más allá de mejorar una vivienda, era de gran importancia crear una cultura de trabajo, perseverancia y colaboración. A través de los CPA se pone al servicio de las familias tecnología, capacitación y materiales para producir elementos básicos que mejoren su vivienda o su infraestructura comunitaria. Además, 50 por ciento de lo que se produce, se comercializa para la autosostenibilidad del programa y el otro 50 por ciento se destina a la construcción de los hogares.

S.S.: ¿Cómo se desarrolló el modelo para otros países?

M.J.: El modelo se mejoró a partir del aprendizaje con las familias, de manera tal que los CPA se consolidaron como un Negocio Inclusivo. Estos modelos que desarrolló CEMEX se están replicando en países donde existen problemáticas similares, como Colombia, donde en 2005 se implementó el modelo con el nombre de Bloqueras Solidarias. En nuestro país se identificó que a través de un programa social bien definido se podría contribuir con la erradicación de la pobreza extrema y así apoyar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en particular el primero de ellos, que se refiere a este tema. Por esta labor, CEMEX fue premiada por ONU Hábitat en 2009 y por Naciones Unidas en 2010.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su continuo interés por participar en la implementación de proyectos productivos sostenibles, jugó un importante rol en el comienzo de las Bloqueras Solidarias en Colombia, cofinanciando el inicio de las dos primeras sedes, inauguradas en 2010 en Cúcuta (Norte de Santander) y en 2011 en Payandé (Tolima).

S.S.: ¿Por qué es importante no caer en el asistencialismo y hacer que las comunidades se involucren en el proceso de construir sus propias casas?

M.J.: El programa involucra directamente a las comunidades con su desarrollo, ofreciendo a las familias la posibilidad de fabricar los bloques para la construcción o mejoramiento de sus viviendas. Al hacerlo se genera sentido de pertenencia y un alto nivel de apropiación con el mejoramiento o construcción de su propio hogar. Además, se promueven redes de solidaridad y tejido social entre la comunidad. Los beneficiarios del programa se ayudan entre sí durante la etapa de fabricación de los bloques y la construcción de sus viviendas.

S.S.: ¿Planean llegar a más lugares?

M.J.: Sí. Para mantener el crecimiento del programa, la empresa continúa en la búsqueda de nuevas alianzas que permitan replicarlo y llevar el beneficio a más colombianos, siempre con instituciones alineadas con el objetivo principal de las Bloqueras Solidarias, que es fomentar en las familias su propio desarrollo.

S.S.: ¿Cómo involucran al gobierno en este proyecto?

M.J.: A partir de 2012 intensificamos esfuerzos en la búsqueda de alianzas con instituciones oficiales, organismos de cooperación internaciones, ONG y alcaldías locales dispuestas a sumar esfuerzos para implementar el primer PIAC en Colombia. Para lograrlo, contamos desde 2012 con el apoyo de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (ANSPE) y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC-Colombia). Estas entidades aportaron recursos para las obras de adecuación necesarias en el funcionamiento de dos Bloqueras Solidarias en Armenia y la Tebaida; el patrocinio de paquetes de materiales de construcción a través de Construapoyo y acompañamiento social a través de los cogestores. Además, se sumaron las alcaldías locales, la Universidad Gran Colombia, el SENA, la Gobernación del Quindío y la Sociedad de Ingenieros del Quindío. En 2014, también firmamos un convenio de cooperación con el Departamento de Prosperidad Social (DPS), entidad con la que hemos venido trabajando estrechamente para replicar el modelo en ocho municipios del país.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.