Esta busca ser una red donde emrpesas de todos los tamaños se unan a al desarrollo sostenible.

El cuidado del medio ambiente se ha convertido en un elemento esencial para la rentabilidad de las empresas, sobre todo en una época en la que el impacto negativo del hombre sobre la tierra se encuentra bajo el escrutinio tanto de los expertos, como de la opinión pública.

Esta realidad se ve reflejada  en la industria colombiana cada vez en mayor proporción. Según una encuesta que la Asociación Colombiana de Empresarios de Colombia (Andi) realizó a 292 compañías grandes, hasta mayo de 2013, el 77.7 por ciento de estas contaba con programas de responsabilidad social.  En 2011 la cifra era de 78 por ciento, mientras que en 2009 ascendía solo a 67,4 por ciento.

En el plano académico las iniciativas no se quedan atrás y un ejemplo de esto es el programa Red de Empresas Sostenibles-RedES CAR- una metodología que la Universidad de los Andes diseñó hace 15 años para el desarrollo sostenible de las empresas.

Esta, con el acompañamiento de la  Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), cuenta con historias de éxito en su más reciente ciclo de implementación, que cerró el pasado 30 de mayo, día en que el Grupo Éxito, Alpina, Bavaria y la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores- Asocolflores- y algunos de sus proveedores recibieron una certificación de sostenibilidad.

Por medio de esta iniciativa, un pequeño proveedor como Néstor Cortés, propietario de La Marsella, una finca en Simijaca, Cundinamarca que vende leche a Alpina logró identificar problemáticas que estaban tanto encareciendo su actividad productiva, a la vez que impactando el medio ambiente.

Entre los cambios que implementó en su finca, y que surgieron de los diagnósticos y actividades del proyecto se encuentran obras en los pozos sépticos, y la necesidad de adquirir una planta de tratamiento de agua y un biodigestor: un depósito que se utiliza para convertir materia orgánica en biogas, abono o agua.

Otra experiencia exitosa es el caso de Sika, de la cadena de Bavaria. Esta multinacional dedicada al negocio de los productos químicos para la construcción cuenta con cuatro plantas en Colombia. Aunque en esta se han desarrollado sólidamente políticas de responsabilidad social, en su paso por RedES CAR se identificó de forma más concreta un problema con la producción excesiva de residuos.

En este caso, explica Alexander Gómez, ingeniero de responsabilidad social de Sika Colombia en la planta de Tocancipá, el proyecto busca reducir en un 70 por ciento la producción de sedimentos aditivos por medio de la utilización de un evaporador, es decir, pasar de producir 20 mil kilogramos de residuos a producir tres mil.

La inversión realizada fue de 27 millones de pesos con una expectativa de retorno de entre seis meses a un año.

 En total fueron 38 empresas, en su mayoría pequeñas y medianas (PYME) las que participaron en este ciclo del programa. Estas presentaron ahorros potenciales de 416.497 m3 de agua al año; 688.737 Kwh/año de energía; 1.820 toneladas anuales de residuos y ahorros económicos de $1.868 millones de pesos, con una inversión recuperable en un promedio de 15 meses.

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