El holandés Paul Polman, está al mando de Unilever desde 2009. (Foto: cortesía Unilever)

SEMANA SOSTENIBLE: Usted ha dicho muchas veces que el capitalismo necesita reinventarse y que los negocios existen para servir a la gente, ¿qué significa eso exactamente?

PAUL POLMAN: Si los empresarios tenemos el derecho a participar en la sociedad, nuestra contribución tiene que ser positiva. Muchos negocios se limitan a tratar de multiplicar al máximo las ganancias dentro de lo que permite la ley, pero deberían estar más enfocados en ayudar a la sociedad. Algunos piensan que el sector privado es el problema, pero lo cierto es que los negocios tienen que ser parte fundamental de la solución en la agenda del desarrollo. Tenemos que estar seguros de que si nos dedicamos a esto, los beneficios económicos seguirán siendo perceptibles.

S.S.: ¿Usted es optimista sobre el cambio que necesitamos en el mundo?, ¿Es posible ‘descarbonizar’ la economía con el aumento poblacional y la dependencia de combustibles fósiles?

P.P.: Absolutamente. Hemos construido una economía basada en los combustibles fósiles y obviamente tomará tiempo salir de ese modelo. Pero soy optimista. Es un hecho científico que necesitamos limitar el aumento de la temperatura del planeta a 2 grados centígrados. También está lo que pasó en la COP21 de París. Miles de personas hicieron sentir sus deseos de transformación y la mayoría de los países se comprometieron. Además, hemos visto grandes cambios en el clima, que afectan a los pobres y a los ricos por igual. Eso permite que estos últimos estén más interesados en hacer algo al respecto. Tenemos la tecnología para hacer el cambio. La mitad del mundo está comprando energía verde y su precio está bajando rápidamente. Hay 20 compañías en el mundo que producen este tipo de energía a un menor costo que la fósil, pero tal vez la razón más importante es que el mercado financiero se está involucrando en el proceso. Por todo esto soy optimista de que vamos por el camino correcto, aunque soy consciente de que falta mucho trabajo para avanzar más rápido.

S.S.: ¿Cuál debe ser el papel del sector privado para construir una agenda de desarrollo sostenible?

P.P.: Para poner en marcha un modelo de desarrollo que realmente erradique la pobreza de una manera equitativa y sostenible, necesitamos invertir cerca de 3.000 millones de dólares cada año. Eso es, sin embargo, una pequeña cantidad de dinero, más o menos el 3 por ciento de la economía mundial, y aun así, no hemos sido capaces de hacerlo. Todo el mundo sabe que el dinero que invierten los gobiernos no es suficiente y se necesita la participación activa del sector privado. Por otro lado, los costos de no actuar son mucho más altos que los de invertir en solucionar estos problemas. El gran aporte del sector privado es convertir estas situaciones en oportunidades para invertir en mejorar la vida de la gente.

 

S.S.: Usted ha liderado un ambicioso plan de sostenibilidad en Unilever, ¿cuál ha sido la principal lección?

P.P.: La principal enseñanza es que el CEO de la compañía debe estar comprometido con la sostenibilidad. En muchas empresas este departamento está a cargo de personas sin mayor poder de decisión. La mayoría de las compañías también gastan mucho tiempo pensando únicamente en cómo aumentar las ganancias para sus accionistas, pero la clave está en diseñar planes a largo plazo en los que la búsqueda de contribuciones positivas a la sociedad sea un punto fundamental. Aquí el CEO juega un papel protagónico porque tiene que convencer a los accionistas de apostarle a estas estrategias a pesar de la falta de beneficios inmediatos. Gracias al plan de sostenibilidad redujimos en 65 por ciento las emisiones de carbono de la compañía, que no solo es beneficioso para el medioambiente, sino también para las finanzas porque representa menores costos de producción.

S.S.: Pero,  ¿qué pasa con los consumidores?, ¿sí estamos cambiando nuestros hábitos, generando menos residuos y ahorrando energía?, ¿ve un cambio en ese sentido?

P.P.: Seré honesto. Puedo dar varios ejemplos que demuestran que hay un cambio, pero desafortunadamente no ocurre tan rápido como quisiéramos. Los consumidores alrededor del mundo están elevando su nivel de conciencia y hemos tenido miles de millones de personas pidiendo acciones frente al cambio climático. El mercado de la comida es un espacio donde se puede ver una gran revolución, por ejemplo, mucha gente está buscando comida natural, sin tantos conservantes ni colorantes. El comercio justo es uno de los segmentos de más rápido crecimiento. Más y más gente está accediendo a energías verdes. Yo confío en que los jóvenes pueden liderar todo este proceso.

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