El presupuesto creció $3.4 billones de pesos, lo que quiere decir que el agro recibirá la mayor inyección monetaria que se ha hecho, desde 1999.

En agosto de este año la cifra de $1.8 billones de presupuesto para el agro colombiano resultó una burla a los compromisos que poco a poco iba adquiriendo el gobierno nacional con el objetivo de poner fin a la situación que tenía al país parado. La pregunta era sencilla: ¿De dónde sacar la plata para inversión y subsidios?

Después de diferentes ajustes por parte del Ministerio de Hacienda, el presupuesto creció  $3.4 billones de pesos, lo que quiere decir que el agro recibirá la mayor inyección monetaria que se ha hecho, desde 1999.

Gran parte  de los nuevos recursos vendrán del aplazamiento del desmonte del 4x1.000. Para esto, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicó que el Gobierno presentará un proyecto de ley para que se extienda el tributo un año más y que se le de destino prioritario a los campesinos.

Sin embargo, los gremios del agro no creen que el dinero cubra la totalidad de promesas que se hicieron en la Mesa de Unidad Agropecuaria. Mientras en las cuentas del ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, $1.5 billones de pesos sería suficiente para cubrir estas promesas, los agricultores dicen que la cifra asciende a $2 billones de pesos.

“Pasemos del lobby al trabajo, a la coparticipación, a la corresponsabilidad. No quiero oír las quejas de los gremios. Quiero oír las propuestas de los gremios que permitan tomar decisiones más rápidas para estimular el campo colombiano”, afirmó el ministro en un debate de control político en la Comisión V del Senado. Dijo que si bien es cierto que existen políticas,  también lo es que falta gestión y que en esa tarea el sector privado tiene que apoyar las soluciones.

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