Este nuevo sello tiene beneficios ambientales y económicos para las industrias.

Esta etiqueta, o SAC  por sus siglas abreviadas, es otorgada por una institución independiente a la que se ha denominado ‘organismo de certificación’ y su uso fue reglamentado por la resolución 1555 de 2005 expedida en conjunto con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Aunque  se ha cuestionado que sea voluntario y no obligatorio, esta modalidad es coherente con lo que busca el distintivo que es asegurarle a los consumidores datos precisos y verificables sobre los  procesos de elaboración,  y los productos finales que consumen a diario. Esto con el fin de promover el consumo de productos que tengan consecuencias menos nocivas sobre el medio ambiente.

Lo bueno es que la conciencia ambiental parece haber crecido. Según números del Mads, ya hay 90 hoteles y 2 cajas de compensación certificados con el SAC. La pregunta  frente a esta certificación es, ¿qué asegura la credibilidad de este sello?

Como respuesta a esta pregunta el programa  funciona  apoyado en una estructura que se basa en las disposiciones el Sistema Nacional de Normalización, Certificación y Petrología del país y a las normas ISO14020 que hacen referencia a las etiquetas y declaraciones ambientales en el mundo.

Un producto que  esté certificado con el SAC debe:

·    Hacer uso sostenible de los recursos que emplea (materia prima e insumos).

·    Utilizar materias primas que no son nocivas para el ambiente.

·    Tener procesos de producción que involucran menos energía o que hacen uso de fuentes de     energías renovables o ambas.

·    Considerar aspectos de reciclabilidad, reutilización o biodegradabilidad.

·    Usar materiales de empaque preferiblemente reutilizables o biodegradables y en cantidades mínimas.

·    Emplear tecnologías limpias o que generen un menor impacto relativo sobre el ambiente, indica a los consumidores las mejores formas sobre su disposición final.

El SAC, además, tiene beneficios ambientales y económicos: mejora la competitividad de los productos; orienta la estrategia comercial hacia nichos en crecimiento; mejora la fidelidad de los clientes; facilita la identificación y gestión de los requisitos legales; atrae inversionistas nuevos y específicos y mejora las relaciones con los entes reguladores.

La obtención del SAC tiene tres etapas: selección de las categorías del producto; normalización de criterios ambiéntales y aplicación de estos criterios.

Actualmente se encuentran autorizadas por la Autoridad de Licencias Ambientales las siguientes certificadoras: ICONTEC, ACERT S.A, COTECNIA, SGS, BVQI. 

Los criterios para el Sello Ambiental Colombiano se establecen a través de Normas Técnicas Colombianas (NTC) o Normas Técnicas Sectoriales por categorías de producto, definidas por el Organismo Nacional de Normalización, para Colombia el ICONTEC o por la Unidad Sectorial de Normalización. A la fecha se cuenta con 10 NTC que se encuentran en proceso de implementación por parte de los diferentes sectores:

·NTC 5131: Criterios para productos detergentes de limpieza.
·NTC 5133: Criterios ambientales para establecimientos de alojamiento y hospedaje.
·NTC 5517: Criterios ambientales para embalajes, empaques, cordeles, hilos, sogas y telas de fique.
·NTC 5585: Criterios ambientales para aceites lubricantes para motores de dos tiempos a gasolina.
·NTC 5637: Criterios ambientales para artesanías, manualidades, hilos, telas, y otros productos del diseño, elaborados en fibras de fique con tecnología artesanal.
·NTC 5714: Criterios ambientales para artesanías, sombreros y otros productos del diseño elaborados en fibra de caña flecha con tecnología artesanal.
·NTC 5720: Criterios ambientales de tableros y celdas para alojar equipos eléctricos y electrónicos de baja y media tensión.
·NTC 5757: Criterios ambientales para aparatos sanitarios de alta eficiencia
·NTC 5871: Criterios ambientales para accesorios de suministro en fontanería.
·NTC 5911: Criterios Ambientales para artesanías y otros productos del diseño, elaborados en fibras de enea y junco con tecnología artesanal.

Con este nuevo paso el Mads abre  la puerta del consumo, producción y venta responsables. Un tema que desde catástrofes como el colapso del edificio Rana Plaza en Bangladesh, juega un papel cada vez más determinate para los gobiernos y pone bajo la lupa cómo reglamentan estos cambios.

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