Un estudio realizado en la Universidad de Luneburg en Alemania sostiene que en las empresas que cuentan con estrategias corporativas para prevenir la contaminación, la relación entre la conservación del medio ambiente y el desempeño económico es más positiva. Esto hace que el mejoramiento en una política corporativa hacia la sostenibilidad sea más factible.  

Esta política corporativa es parte del objetivo de algunas empresas, mediante la reutilización de sus propios desechos y la conservación de los recursos naturales. Este es el caso de la planta de SABMiller ubicada en el municipio de Tocancipá, Cundinamarca. 

“La sostenibilidad puede llegar a promover la rentabilidad de una empresa”, sostiene Catalina García, directora de Desarrollo Sostenible de SABMiller para Latinoamérica. “Si el mundo es próspero nuestro negocio será próspero”, afirma.  

Bajo este precepto, recientemente SABMiller lanzó su programa “Sostenibilidad bajo un mundo próspero”, que contempla cinco ejes o “mundos” a través de los cuales la actividad productiva de la empresa se vuelve sostenible y más rentable.

Es así como en el “Mundo próspero pujante” se busca el crecimiento y desarrollo de toda la cadena de valor. De esta forma la SABMiller promueve el mejoramiento de la calidad de vida de los tenederos mediante la capacitación. En el “Mundo sociable”, Don Chucho, un personaje creado por la empresa, promueve el consumo responsable de cerveza. 

Pero la responsabilidad social va más allá. La empresa que provee de estibas a la planta cuenta con 12 desmovilizados que son apoyados por la Fundación Bavaria y la Fundación Carvajal en Yumbo, Valle del Cauca. Adicionalmente, se apoya a 800 recicladores, que en el año 2013 contribuyeron a la reutilización de 6.000 toneladas de material. 

La planta de Bavaria en Tocancipá también conserva los recursos naturales. “Trabajamos para la conservación de cuencas en el páramo de Sumapaz y la laguna de Guacheneque, que surten de agua a la planta”, asegura Diego Molano, director de la Fundación Bavaria. Esta iniciativa (“Mundo resistente”) ha logrado conservar más de 20.000 hectáreas junto con la Empresa de Acueducto de Bogotá, The Nature Conservancy y algunas alcaldías municipales.

 “Cero desperdicios, menores emisiones y reciclaje”, son términos escuchados frecuentemente en la planta. Esto obedece a que dentro de las prácticas en pro de la sostenibilidad que se implementan en su interior, se incluye la producción de biogás en la planta de agua residual para ser utilizada en las calderas y de esta forma disminuir la emisión de gas carbónico. Se recupera también el 8 por ciento de la energía utilizada a través de la transferencia de energía durante el proceso de evaporación. Y se reciclan las cajas plásticas y las estibas utilizadas para el transporte de la cerveza. De tal forma que el “Mundo limpio” contemplado dentro del programa de sostenibilidad de la empresa recicla al máximo.

Finalmente, a través del “Mundo productivo”, se busca el desarrollo agrícola de la región para producir materia prima. Es así como, de la mano del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural se tiene como objetivo que entre el 5 y el 10 por ciento de la cebada que se utilice para la elaboración de la cerveza producida en la planta, provenga de pequeños agricultores de Boyacá y Cundinamarca. 

Si bien es cierto que las prácticas implementadas en la industria que promueven la reutilización de subproductos de otras industrias están en su etapa inicial, iniciativas como las de SABMiller son un avance significativo hacia la sostenibilidad.  

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.