*MSc en seguridad alimentaria y agricultura sostenible / @FarmingaFuture

En Colombia se ha vuelto urgente la promoción de la producción agrícola, esto porque a la vez que aumentan los efectos negativos del cambio climático sobre la agricultura, la demanda de alimentos crece.

De otra parte, el proceso de restitución de tierras ha sido lento y se ha comprobado que la formalización de derechos de propiedad es un paso importante para incrementar la productividad agrícola y que esta productividad tiene mayor impacto social y económico si las propietarias de la tierra son mujeres.

Ante esto propongo la creación de una certificación para alimentos que garantice que los alimentos bajo este sello provienen de tierra que pertenece a mujeres o a parejas. Aclaro, no es una certificación que garantice que los alimentos han sido cosechados por mujeres, sino que la tierra pertenece a una mujer o a una pareja. A continuación explicaré cuáles serían los beneficios de esta propuesta.

La certificación sería un apoyo indirecto al proceso de restitución de tierras enfatizando el trato preferencial y diferencial hacia mujeres quienes han tenido más dificultades en este proceso por razones que incluyen sesgos hacia los hombres en la cultura, en el uso de la tierra comunal, en los programas de distribución y titulación de la tierra, en la herencia, etc. Un beneficio adicional está basado en un estudio de The Colombia Land Gender Project que encontró que las mujeres, en comparación con los hombres, tienen menor intención de reclamar su tierra y regresar a ella para darle un uso productivo, así esta certificación crearía un incentivo adicional para no solo regresar a la tierra, sino hacerla productiva.

Finalmente la compra de alimentos con esta certificación sería un acto de solidaridad por parte de los colombianos y por parte de la comunidad internacional, en caso de que estos alimentos fueran exportados. Sería una oportunidad para decir con cada compra: “a mí me importa la equidad entre hombres y mujeres, apoyo el proceso de restitución de tierras y creo en el potencial productivo del país.”

Certificaciones de este tipo ya existen en Colombia y han sido exitosas. Quizá la más conocida sea ‘Fairtrade’ que promueve que promueve el comercio justo para los productores y trabajadores y garantiza al consumidor que el producto que está comprando ha cumplido con ciertos estándares. Para el caso de la propuesta que presento, la certificación le aseguraría al consumidor que el alimento que está comprando proviene de tierra que pertenece a una mujer o pareja, porque la Ley de Víctimas promueve la titulación conjunta a la pareja.

En este punto muchos se preguntarán ¿por qué importa que las mujeres tengamos derechos de tenencia de tierra?. Varias organizaciones como Landesa, FAO, Banco Mundial, WFP, OXFAM;  han comprobado una y otra vez que cuando las mujeres tienen derechos de tenencia de tierra, en contraste a cuando no son propietarias, ellas y sus hijos tienen mayor autonomía, seguridad económica y alimentaria, más estatus en sus comunidades, menor probabilidad de sufrir los efectos de la violencia familiar, dedican una mayor porción de sus ingresos a la educación, se enferman menos y su capacidad de adaptarse a condiciones adversas se incrementa.

A pesar de esta evidencia, a nivel mundial, los hombres tienen más tierra que las mujeres. Según Magdala Velásquez Toro, en Colombia se reconoció por primera vez los derechos de las mujeres a la tierra en 1988, en la ley 30 de Reforma Agraria. Sin embargo, entre 1988 y el 1991 la situación de las mujeres en el campo era la misma del año 1961, solo 11% tenía acceso a la tenencia de tierras.

¿Por qué se necesita esta certificación?

En el país hay 21.5 millones de hectáreas de tierra que podrían destinarse a la producción agrícola, solo se usan 22.8%. Hasta el momento, el proceso de restitución de tierras ha sido lento. Sin embargo, la demanda global de alimentos y los riesgos que introduce el cambio climático sobre la producción agrícola, crecen rápido. Es una urgente incentivar la producción agrícola responsable en Colombia y cerrar la brecha de propiedad de tierras entre hombres y mujeres.

Una vez la tierra tenga una propietaria/propietarios, se necesitará inversión en activos (maquinaria, insumos, sistemas de riego, capacitaciones, etc.) para producir e infraestructura pública para la comercialización. Por esto y otras razones esta idea no es una solución inmediata e infalible, pero sí es una propuesta específica que permite que todos los colombianos (porque todos tenemos que comprar comida), apoyemos los derechos de las mujeres y la restitución de tierras.

Invito al debate, al desarrollo de esta idea con críticas constructivas y propuestas para diseñar su implementación bajo el hashtag #lapuranutrición

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