| 2012/11/16

Construir paz es invertir en sostenibilidad

Vincular a excombatientes no es la única manera que tienen las empresas de contribuir con este tema. También pueden ayudar a reducir los fenómenos que producen el conflicto y mejorar la calidad de vida de poblaciones en riesgo. Otra forma es contar con programas de atención especial para las víctimas.

Directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP)
Directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP)

La importancia del sector empresarial en la construcción de una paz sostenible y duradera en Colombia no es de talla menor. Es un sector que tiene recursos, y pasar de una situación de conflicto a una de paz requiere dinero.

Pero el aporte económico no es suficiente. Se necesita de capital político y de la capacidad de incidir en la reconstrucción del tejido social. Es aquí donde los empresarios pueden desempeñar un papel determinante a favor o en contra de la terminación del conflicto. Por algo los líderes empresariales tienen un lugar en la mesa de negociación con las Farc. Y no para discutir, únicamente, los empleos que podrían dar a los desmovilizados, sino para jalonar un proceso de paz que
sea verdaderamente sostenible.

Sin embargo, no todo el empresariado tiene esta visión. Luego de la desmovilización de los paramilitares, son contadas las empresas que le apuestan a la reintegración de excombatientes. Son tímidas pero también temerosas. Los empresarios están mucho más dispuestos, por ejemplo, a pagar un impuesto por la paz. Para algunos resulta más cómodo girar un cheque que comprometer su empresa con iniciativas concretas.

Esto quizá se debe a que no todos los empresarios entienden la construcción de paz como un elemento importante para la sostenibilidad de su negocio. Son pocos los que piensan: “Si mi entorno no es viable, mi negocio no es viable”. En el fondo, las empresas no ven cómo pueden beneficiarse ayudando a construir paz más allá de dar su voto de confianza al gobierno. Por eso, frente a la invitación de generar empleos
para excombatientes, responden diciendo que no tiene que ver con su actividad. Pero la reintegración de excombatientes no es la única manera de contribuir directamente a la construcción de paz.

Hay ejemplos exitosos de empresas que no han reintegrado pero trabajan en programas de desarrollo y paz,los cuales incluyen objetivos como reducir fenómenos que contribuyen al conflicto, hacer más sostenibles procesos sociales y mejorar la calidad de vida de poblaciones en riesgo. También están las que buscan la generación de desarrollo rural a través de proyectos que integran a los campesinos como pequeños empresarios.

La creatividad puede ser un gran aliado. Una institución financiera tal vez no contrate a un excombatiente para que lleve sus cuentas, pero sí podría desarrollar una línea de crédito accesible para ese tipo de población que no tiene una historia crediticia. Para aportar a la construcción de paz, las empresas pueden trabajar con las víctimas.

En un estudio de la FIP sobre desplazamiento forzado y operación empresarial, encontramos que las empresas descubren después de mucho tiempo que parte de su población beneficiaria es desplazada. Son contadas las que diseñan programas dirigidos a esa población, lo que implica tener un enfoque psicosocial y un proceso de selección distinto.

Ayudar a construir la paz no es fácil, pero resulta una gran inversión a mediano y largo plazo. Iniciativas como el Premio Emprender Paz, que ha exaltado 20 prácticas empresariales encaminadas a la construcción
de paz, lo demuestran. También numerosos ejemplos que han sido documentados por el Observatorio de Responsabilidad Social Empresarial, Derechos Humanos y Construcción de Paz de la FIP, que apoya la promoción y el afianzamiento de la participación del sector empresarial en la superación del conflicto y la construcción de una paz sostenible.                       

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