Cada día en el momento que suena nuestro despertador, comienza un nuevo ciclo de las acciones que día a día ejecutamos y un nuevo cálculo de la huella de carbono que como individuos, le causamos al planeta.

El agua que utilizamos al momento de tomar una ducha, la energía de la radio o el televisor que prendemos mientras nos alistamos para salir de la casa y el gas que utilizamos para preparar nuestros alimentos; todo esto va sumando y se va acumulando en el efecto que ejercemos sobre el medio ambiente.

Y ni mencionar al momento que salimos a la calle. ¿Con cuántas personas estamos compartiendo el automóvil? ¿Cuántas veces utilizamos la bicicleta? ¿El sistema de transporte masivo de nuestra ciudad es amigable con el medio ambiente y controla las emisiones? ¿Qué tipo de combustible utilizamos? 

Pero realmente, me voy a enfocar en un momento específico del día. Cuando vamos a ir a la tienda o al supermercado. Cada vez que entramos a alguno de estos lugares nos encontramos con una gran cantidad de productos que ofrecen satisfacer diferentes necesidades. Y con base en esto, cada uno elije el que más le gusta. Alimentos nutritivos, divertidos, refrescantes, saludables, entre otros.

Pero, ¿qué tiene esto que ver con la sostenibilidad? Lo invito a que piense por un momento en los productos de consumo que tiene en su nevera o alacena. La mayoría de esos productos están en algún tipo de empaque. Pero ¿sabe usted qué materiales son utilizados para esos empaques? ¿Qué pasa con el empaque después de consumir el producto?

Contestar esas preguntas es parte de nuestro papel como consumidores frente a la sostenibilidad, sobre todo, respecto al cuidado del medio ambiente. En los últimos estudios mundiales sobre tendencias del consumidor, se encuentra uno que el aspecto del cuidado del medio ambiente ya empieza a ser parte interesante al momento de la decisión de compra de un producto. En Colombia, aún no es una tendencia marcada pero ya comenzamos a ver los primeros pasos. 

En días pasados conocíamos la noticia donde se anunciaba el lanzamiento por parte de la compañía Valio (productora y comercializadora de bebidas lácteas en Finlandia), del primer envase en el mundo proveniente en su totalidad de fuentes renovables (fuentes que se pueden regenerar de manera natural). 

Tetra Rex de Fuentes Renovables, es fabricado exclusivamente a partir de una combinación de plásticos derivados de la caña de azúcar y el cartón. Al igual como el cartón que cuenta con la certificación Forest Stewardship Council® (FSC®), los plásticos se pueden rastrear hasta sus orígenes, dándole al envase la más alta categoría de certificación de Fuentes Renovables, otorgada por Vincotte, organismo de evaluación reconocido internacionalmente.

Los plásticos de fuentes renovables son producidos por la empresa química brasileña Braskem, en la cual toda su materia prima proviene de caña de azúcar cultivada en pastos degradados.

Y como este, hay muchos buenos ejemplos de compañías y organizaciones que día a día trabajan en la innovación no solo en términos de practicidad o creatividad, sino también en innovación ambiental. Y están allí, en el mercado para que nosotros los elijamos.

Así que esto de cuidar el medio ambiente y de buscar ser sostenibles en el tiempo, no solo recae sobre el gobierno, la empresa privada y los productores, sino que nosotros como consumidores, somos quienes más poder tenemos. 

Ya sabemos el impacto que tiene cada una de nuestras acciones en el día, ahora solo es cuestión de empezar a trabajar y siempre cuestionarnos cómo nosotros podemos aportar para tener un ambiente más sano para todos.

*Gerente Comunicaciones Tetra Pak Andina

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