*Investigadora Área de Ciudadanía, Acceso a la Información y Participación Ambiental. Asociación Ambiente y Sociedad-AAS.

La cita que 186 países cumplieron en la COP21 en París es histórica y tiene como resultado un Acuerdo global legalmente vinculante que busca hacer frente al cambio climático y que se perfila como un paso importante en la trasformación hacia un mundo más sostenible. Con sus virtudes y sus falencias el Acuerdo sobre Cambio Climático se convierte en una herramienta importante para países Latinoamericanos, que como Colombia son algunos de los más vulnerables al cambio climático.

En varios de los temas que contiene el Acuerdo de la COP21 se deben resaltar los grandes esfuerzos diplomáticos de AILAC y de Colombia.  Por ejemplo, Colombia facilitó el grupo temático sobre adaptación en las negociaciones; y en este tema, como en varios otros, el texto final del Acuerdo recoge posiciones de AILAC como la de establecer una meta global sobre adaptación (art. 7.1). Además el Acuerdo reconoce que los países en desarrollo requieren de apoyo para la implementación de medidas y programas de adaptación (art. 7.2), y dispone que la adaptación debe ser participativa, responder al enfoque de género, tomando en cuenta a las comunidades más vulnerables y basándose tanto en el conocimiento científico como en el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas (art. 7.5).

Otro ámbito en el que se destacó el papel de AILAC y de Colombia fue el relativo a la aplicación y cumplimiento del Acuerdo (art. 15). Ahí la discusión se dio entre dos posiciones contrarias: establecer un mecanismo de simple diálogo (impulsado por Estados Unidos, entre otros) o establecer un Tribunal de Justicia Climática (iniciativa de Bolivia, Ecuador, entre otros).  En este contexto Colombia a nombre de AILAC impulsó una opción intermedia en la que se establece un Comité de cumplimiento que es aplicable a todo el Acuerdo y a todos los países, con un enfoque no judicial, y que debe reconocer las capacidades nacionales de los países. Esta posición fue la que finalmente se incluyó en el Acuerdo y se espera que contribuya a su efectividad pues puede proporcionar incentivos para su cumplimiento así como cobrar el costo político de incumplir.

En lo que respecta al controversial tema de los derechos humanos, en los días finales de la COP21, Colombia modificó su posición y pasó apoyar una voz común de AILAC para empujar la inclusión de los derechos humanos no solo en el preámbulo sino también en el objetivo del Acuerdo.  Sin embargo, para la sociedad civil esta decisión no alcanzó para lograr que el reconocimiento a los derechos humanos fuera incluido en el objetivo del Acuerdo sino solamente en el preámbulo. En esta sección se incluyeron referencias a diferentes aspectos de derechos humanos como la seguridad alimentaria (pp. 9), la transición justa de las fuerzas de trabajo y la creación de empleo decente (pp. 10), la consonancia del Acuerdo con las obligaciones de derechos humanos, el derecho a la salud, los derechos de pueblos indígenas, migrantes, niños, personas con discapacidad, equidad de género y equidad intergeneracional (pp. 11).

A pesar de no haber quedado en el objetivo del Acuerdo, como era el pedido de la sociedad civil, la inclusión en el preámbulo de estos temas debería permitir la interpretación del Acuerdo bajo un enfoque de derechos humanos, donde las acciones frente al cambio climático contemplen a las personas y sus derechos.

En este sentido, otro elemento importante en el Acuerdo son las referencias a los derechos de Acceso a la Información y a la Participación Pública, así como al papel de la educación frente al cambio climático. Estos elementos fueron incluidos tanto en el preámbulo (pp. 14) como en el articulado del texto (art. 12). Esta inclusión es un aliciente para que se fortalezca la democracia ambiental, un tema pendiente en Colombia y en Latinoamérica.

La adopción del Acuerdo de Cambio Climático y las acciones que incluye en materia de derechos de acceso a la información y la participación deben ser un motor que vigorice la negociación del Acuerdo sobre acceso a la información, Participación y Justicia Ambiental en América Latina y el Caribe en las que actualmente participan 20 países de la región. Se espera que, a la luz de los logros diplomáticos de Colombia en el Acuerdo de París, se fortalezca la posición de Colombia en la negociación regional y que nuestro país decida finalmente a apoyar un instrumento legalmente vinculante y asumir un rol de liderazgo en ese proceso.

El resultado alcanzado en París continúa esclareciendo y reforzando la ineludible relación que existe entre el medio ambiente y la garantía de los Derechos Humanos.  Es de destacarse el papel importante que jugaron los países latinoamericanos en la negociación asumiendo liderazgo en temas fundamentales. Estamos ahora ante un nuevo panorama donde el mundo cuenta con un Acuerdo global, con compromisos jurídicos, y una fuerza política importante para la transformación de la matriz energética y los patrones de producción y de consumo, pero que solo es un nuevo comienzo en el largo camino de la lucha contra el cambio climático.

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