| 2014/04/01

El Llano en Llamas

Revisando la información disponible sobre Paz de Ariporo en Casanare, nos encontramos con cifras que evidencian una pavorosa situación.

* Consultor en temas de ambiente, conflicto y desarrollo. Apoyo Cartográfico y análisis de Datos: Adriana Rojas. Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible.
* Consultor en temas de ambiente, conflicto y desarrollo. Apoyo Cartográfico y análisis de Datos: Adriana Rojas. Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible.

Hace unos años, se intentó infructuosamente avanzar en la declaración del Parque Nacional en la zona denominada “Morichales del Casanare”, ubicada en el extremo oriental del municipio Paz de Ariporo, contigua al resguardo del Mochuelo.Dicha zona, que geológicamente se ha configurado como una gran depresión, permite que en la época de invierno se acumulen las aguas drenadas desde la región de la Orinoquia hacia el rio Meta, cuyo afluente surca la región a través del levantamiento de la Altillanura.

Por tal razón, en esa zona se encontraba el ecosistema más importante de morichales de la Orinoquia inundable de Colombia. Allí confluían la mayor cantidad de especies de mamíferos, reptiles y peces que durante gran parte del año dependían del equilibrio del mismo. Sin embargo, en varios sobrevuelos hecho en años recientes, se ha detectado que la sucesión vegetal estaba interrumpida, debido a la gran presión que se ejercía por parte de las intenciones colonizadoras sobre el área.

Esta presión repercutió básicamente de dos maneras, por un lado, en época de verano, miles de cabezas de ganado entraban sobre la zona, comiendo los rebrotes de vegetación, y por el otro, mediante los incendios provocados con el fin de ejercer presión para que la vegetación de sabana ofrezca rebrotes verdes al ganado. Estos efectos generaron que la vegetación propia, y en particular la de los morichales, iniciara un proceso de deterioro y desaparición  muy intenso.

Una vez que se iniciaron las aproximaciones locales para la creación del área protegida, nuevas presiones aparecieron: en primera medida, el área estaba proyectada para el desarrollo de actividades petroleras, y varios grupos de población y otros actores externos  ejercían presión  para que se llevara a cabo un proceso de titulación sobre la zona. El concepto de los humedales, en tanto bien público, no aparece en el imaginario colectivo de la región.


Fotografá aérea donde se aprecia el impacto y magnitud de las quemas en la Orinoquia.

Adicionalmente, una Corporación regional ambiental con pocos recursos económicos y técnicos, con influencias de la política regional, en una zona compleja, donde el ejercicio de autoridad se ve sometida a toda clase de presiones, no actuó de manera determinante para la creación y protección del área, ni mucho menos para el control de incendios como se evidencia en los registros históricos de su área de jurisdicción.

Revisando los datos estadísticos del verano en curso en Paz de Ariporo, nos encontramos con algo que  evidencia la crisis ambiental de la zona: desde Diciembre de 2013 y hasta la fecha de hoy, se han presentado más de 580 incendios en el municipio, afectando un área de más de 20.000 hectáreas, lo que corresponde a más del 65 % del total del área quemada en el departamento, concentradas en su gran mayoría sobre el área de los “Humedales de Casanare”, zona que iba a ser declarada como Parque Nacional.

Este fenómeno terrible, inevitablemente genera serios cuestionamientos con respecto a una situación tan perjudicial para esta región ¿Quién protege los cuerpos de agua, esteros, humedales, lagos y lagunas de la Orinoquia? ¿Hasta cuándo se van a permitir los incendios incontrolados en las sabanas? ¿Cuál es el ejercicio posible y efectivo de la autoridad ambiental al respecto? ¿Cuál es el impacto en términos de la emisión de CO2 de la quema casi total de la Orinoquia cada verano? Cuál es el efecto en la pérdida de bosques y de vegetación no pirófila?

Volviendo al tema de la mortandad de fauna silvestre y ganado en Paz de Ariporo, debe advertirse la generación de un fenómeno que se denomina efecto acumulativo y sinérgico sobre el ecosistema, cuyo devastador efecto es el colapso total. Las razones de este efecto acumulativo son varias, en primer lugar la incineración incontrolada del ecosistema en una de las más importantes áreas de reserva ambiental, asimismo, la intervención masiva al ecosistema mediante de la ganadería y demás actividades humanas, y por si fuera poco, los eventos de cambio climático, donde la disminución de la precipitación se hace cada vez más intensa y las temperaturas más elevadas.

Datos cortesía de la Nasa.

En el momento en que el equilibrio del ecosistema se rompe, su  resiliencia se ve superada por las presiones, y se genera disminución tanto del agua superficial disponible, como de la oferta de vegetación nativa, que permita el sostenimiento de las poblaciones de fauna silvestre y domesticada. Al impactarse un área tan importante como ésa, la presión de las poblaciones animales sobre otras áreas de reserva hídrica crece y la capacidad de carga se agota rápidamente, toda vez que, los impactos acumulados de cambio climático, quemas indiscriminadas, presión ganadera y actividades sectoriales son generalizadas, extendiendo los eventos de mortalidad a varias zonas del municipio y el departamento.

Tomando en cuenta lo expuesto, se presume claramente que esta es una tendencia cuya reversión no es sencilla, por lo que consideramos que una estrategia de adaptación y mitigación se debe planificar rápidamente. Ello debe incluir decisiones estratégicas de ordenamiento territorial, como por ejemplo la declaración de un área protegida, bajo la figura mixta de Parque Nacional y Distrito de Manejo Integrado; lo anterior, garantizaría la concurrencia de la región y el Estado Central. La aplicación de la Ley, para el cambio de prácticas indiscriminadas de quema de las sabanas y humedales con el fin de satisfacer intereses privados, es urgente.

Esta problemática amerita decisiones que impliquen un cambio profundo en el ordenamiento y el rol de las áreas de preservación en la Orinoquia, tanto en sus sectores inundables como en la altillanura. El Ministerio, a través de su agenda de Naturalmente Colombia, debe priorizar esta región para fines de conservación –como lo estuvo alguna vez- , toda vez que, la Orinoquia es una de las zonas menos representadas del país en el tema de áreas protegidas, por tanto, la Ministra tiene la palabra, la información y la capacidad para dejar un precedente histórico.

Tabla comparativa de puntos de calor durante la temporada de verano 2013-2014 en el Departamento de Casanare. Nótese  las cifras del municipio de Paz de Ariporo.

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