Periodista*

“Es economía, estúpido”. Esta diciente frase fue pronunciada en 1992 por uno de los asesores de la campaña que enfrentaba a Bill Clinton por la Presidencia. Más allá de la referencias históricas que se pueda hacer sobre la misma, la verdad es que habla de cómo hemos concebido el mundo desde hace un par de décadas y lo peor, señala la miopía que tenemos para cambiar lo que no funciona.

Inicio este blog porque a pesar de que muchas veces lo quiera negar, en mí crece la esperanza e ilusión de que un mundo mejor puede existir. Ojo! No el mundo del que hablan las reinas de belleza. Hablo de un mundo diverso, complejo pero equitativo y humano al mismo tiempo. El viernes al ver una señora vendiendo dulces en la calle mientras construía una improvisada cuna para un bebé de 3 meses de nacido con una caja donde venían unos limpiadores, y las palabras de un profesor sobre el peligro del silencio, me motivaron a decir que no es posible  que a pesar las deformidades e injusticias del modelo actual no se hagan ajustes. Y de nuevo, no soy una hippie come hojas, solo pienso que hay otra opción de hacer las cosas.

En 2000 el 1 por ciento más rico de la población poseía el 40 por ciento de los activos globales. Actualmente, y como lo menciona Zygmunt Bauman en su libro ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia todos?, Qtar tiene una renta per cápita 428 veces más alta que el país más pobre,  Zimbabue. Tal desproporción nunca antes se había visto, de hecho para el periodo de la Ilustración, dice Bauman, el nivel de vida en cualquier lugar del planeta nunca llegaba a duplicar al de la región más pobre.

Lo que me parece más alarmante de esta situación, la cual ha permeado a la mayoría de países del mundo es: ¿Qué hacemos? ¿Cómo concebir una humanidad sostenible en el tiempo cuando la inequidad es tanta? No lo sé. Diferentes expertos en diferentes momentos han planteado soluciones. Por ejemplo, la cooperación internacional en su momento fue la salida más efectiva contra la pobreza y la epidemia del VIH en África Subsahariana. Sin embargo, la solución, en mi opinión, debe ser más estructural y tiene que partir de sacudir el modelo actual y hacerle críticas que permitan su modernización.

Keynes y Mills en sus diferentes tratados señalaron que la acumulación de la riqueza no era el fin último de la vida, eran medios. No obstante, hemos creído que uno, la riqueza es un fin y dos que está bien que unos pocos tengan más que la mayoría, puesto que si a ellos les va bien la riqueza será redistribuida en forma de empleo o mayor inversión. Pero, la OCDE, estudios económicos e incluso el mismo Bauman señalan que esta es una gran mentira que como sociedad nos hemos dedicado a creer.

La verdad, no sé quién tiene la razón, pero sí sé que es necesario una solución transversal y estructural que permita que ese bebe de tres meses tenga por ejemplo una cuna decente y sobre todo que tenga la esperanza y garantías de que podrá ir al colegio. Es imposible continuar la reproducción de un modelo que marca el destino de la persona por sus condiciones económicas o dicho de otra manera por su riqueza. Al final estamos hablando de supervivencia.

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