*Director de Compartamos con Colombia.

Estamos ad portas de un cambio estructural en el contexto social, político y económico del país. Al parecer las negociaciones en La Habana llegaron al punto de no retorno, estamos más cerca que nunca de un acuerdo de paz. La comunidad internacional tiene los ojos puestos en Colombia, las manifestaciones de apoyo son contundentes e internamente la ansiedad aumenta cada día.

Algo grande se está gestando; para bien o para mal una nueva etapa está por llegar. El tan anhelado postconflicto puede ser una realidad. Un acuerdo de paz perfecto o imperfecto nos enfrenta a un gran reto colectivo y nos acerca a alcanzar el sueño de una Colombia sin guerra. Lograr un acuerdo de paz parece ser el mejor negocio para el país, pero el reto del posconflicto es inmenso.

Nos preguntamos qué debemos hacer para prepararnos para esta nueva etapa. Sin duda hay que construir y acordar agendas intersectoriales, fortalecer la institucionalidad pública, legitimar la justicia, consolidar las organizaciones de la sociedad civil e involucrarse activamente desde el sector privado. Sin embargo, lo que realmente requerimos y debemos lograr es un nuevo tipo liderazgo.

Estamos acostumbrados a los líderes carismáticos, a las figuras superiores a las cuales entregamos la responsabilidad de lograr los cambios necesarios, pero en esta nueva realidad la responsabilidad es colectiva y cada quien tendrá algo que aportar. Debemos promover un cambio de mentalidad para lograr la reconciliación y entrar en una senda de prosperidad colectiva. Para esto se requiere un liderazgo transformacional que promueva la articulación efectiva y logre los cambios requeridos desde lo colectivo.

No será suficiente contar con excelentes líderes empresariales, políticos, académicos y sociales. Requerimos líderes integradores, que comprendan la necesidad de abordar los retos con una visión amplia y sistémica.

Un líder integrador será aquel con una visión sistémica, que se mueva con gran habilidad en los diferentes sectores y logre convergencia de propósitos y articulación intersectorial. El líder integrador deberá, además, ser un promotor del desarrollo desde lo empresarial, con capacidad de incidir en lo político, con respaldo desde la academia y con un claro propósito de aporte social que promueva la equidad.

Este tipo de líderes está empezando a surgir, pero es indispensable generar conciencia del tipo de liderazgo necesario para enfrentar el gran reto del postconflicto. Este debe ser promovido desde los diferentes sectores, desde las regiones, desde diferentes orillas políticas, con visiones amplias y diversas, promoviendo la equidad de género, la diversidad étnica y la inclusión social. En esta nueva etapa es necesario construir nuevos imaginarios y transformar realidades, pero para esto es fundamental identificar, formar y promover a nuestros actuales y futuros líderes para que realmente jueguen un rol transformacional desde un enfoque integrador.

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