*CEO y Fundador de Smartsolar / www.smartsolar.com.co

La Ley 1715 promulgada en mayo del 2014, tiene como objeto el desarrollo y uso de fuentes no convencionales de energía dentro del sistema energético colombiano. Esta ley da incentivos tributarios a las empresas que ejecuten todo tipo de proyectos de energía renovable, pero solo hasta el 3 de febrero de este año salió su reglamentación, además falta el detalle de cómo esta podrá ejecutarse y de que manera se accederán a los incentivos mencionados.

Los incentivos tributarios son realmente atractivos, pues permiten recuperar la inversión realizada en energías renovables en poco tiempo. Por un lado está la depreciación acelerada de los activos del proyecto a cinco años, ya que al depreciar un activo en un mayor porcentaje se pagan menos impuestos. También está el derecho a reducir de la renta el 50% del valor de la inversión del proyecto dentro de los primeros cinco años de la realización y según el Artículo 12 los equipos, elementos, maquinaria y servicios importados para la ejecución de estos emprendimientos están exentos de IVA y aranceles.

Pero siempre hay un pero, para esta ley es el método y tiempo de aprobación del incentivo, porque se requiere ir a dos Ministerios, con la burocracia, tiempo y costos asociados que esto supone. En primer lugar, es necesario ir a la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), perteneciente al Ministerio de Minas y Energía, donde al cabo de 45 días hábiles de presentar la documentación pertinente, se aprueba, objeta o rechaza el proyecto. Luego, si la UPME aprobó el proyecto, es necesario ir al Ministerio de Medioambiente y Desarrollo Sostenible, sin saber aún qué se debe presentar, ni en que tiempos nos dan el visto bueno para contar con los incentivos tributarios.

En este punto sería bueno que Colombia observe los ejemplos de otros países latinoamericanos en los que para proyectos por debajo de 3 Mega vatios de potencia (MWp) de generación, solo requieren documentar el proyecto y sus ahorros para los controles ministeriales a modo de información, con este trámite se entregan directamente las exenciones fiscales.

En este momento de crisis energética, al país le urgen proyectos que suplan la demanda que las hidroeléctricas no pueden satisfacer. De esta manera la Ley 1715 realmente presenta una oportunidad para animar a los inversionistas a desarrollar proyectos de energía renovable, siempre que la burocracia no los desincentive. Para esto es necesario aclarar los pasos a seguir, reducir los tiempos y costes para tener la certidumbre de cómo se genera la aprobación de los incentivos que el gobierno otorga.

Toda ley y proceso que ayude a impulsar los proyectos en energía renovable han de ser bienvenidos, porque al haber más energía generada, su costo disminuye, dando ahorros al país, y al bolsillo de quienes la consumen. Además, las energías renovables permiten cuidar la biodiversidad tan única y rica de la que todos disfrutamos y de la que Colombia puede sentirse orgullosa como país.

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