| 2016/08/05

La prudencia de liberar un río

Si el objetivo de represar el agua era producir comida y en sus linderos murieron niños a falta de ambas, pues el “Ministerio Público” podrá decir que se cumplió, pero la realidad demuestra que la obra no sirvió para un carajo.

La prudencia de liberar un río

Las puertas que impedían el libre paso de 198 millones de metros cúbicos de agua del rio Ranchería -la fuente hídrica más importante en el occidente del territorio Wayúu- y sin las cuales hubieran llegado a las orillas de las comunidades que viven a su paso,  se mantenían cerradas como parte de una apuesta mayor por el bien común. O al menos eso debieron creer quienes impulsaron el proyecto de la represa en un inicio.

De los 4 objetivos que se trazó esa apuesta, según el boletín 594 del 2014 de la Procuraduría, 3 se incumplieron, a pesar de contar con toda la infraestructura y conexiones necesarias para hacer bien su tarea: no abasteció nunca a los acueductos de nueve municipios de la Guajira; no generó la energía eléctrica requerida (¡se supone que para eso la construyeron!) y no suministró agua al distrito de riego de San Juan del Cesar.

El que sí se cumplió, según la Procuraduría, fue el de permitir el fluido constante del precioso líquido a los distritos de riego de la Guajira: más de 18 mil hectáreas con vocación agropecuaria que el Ministerio de Agricultura promocionó orgullosamente como la próxima despensa de melón, patilla, papaya, cebolla, tomate, paprika, cacao, ahuyama, zanahoria y berenjenas, entre otras delicias alimenticias.

En medio de tanta abundancia, resulta ofensiva entonces la muerte de 266 niños, sólo en el último año. Muertes relacionadas precisamente con la falta de líquido y la falta de alimento. Si el objetivo de represar el agua era producir comida y en sus linderos murieron niños a falta de ambas, pues el “Ministerio Público” podrá decir que se cumplió, pero la realidad demuestra que la obra no sirvió para un carajo.

Por eso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió medidas cautelares para el pueblo Wayúu, buscando garantizar su acceso al agua. Por eso mismo, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Superior de Bogotá le recordaron al gobierno que es muy mala idea olvidar que su papel es garantizarle sus derechos a los ciudadanos, en este caso el acceso al agua, y le subrayó con una orden lo prudente que es obligar a Conalvías a abrir las puertas de la represa, para que el río Ranchería vuelva a fluir por su cauce. Una orden cuya simpleza regala un poco de sensatez en este paraíso de la locura y desnuda el sinsentido que impera en algunas de las decisiones gubernamentales.

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