Singapur es un ejemplo para las ciudades bajas en carbono. Se caracteriza por el uso de la tecnología y de las energías alternativas en sus proyectos de infraestructura. (Foto: FOTO: Dennis Kelller - Flickr (C.C))

En 2009, un grupo de científicos del Centro de Resiliencia de Estocolmo publicó un artículo con un mensaje de suprema importancia para el mundo: se están cruzando varios límites del Sistema Tierra y es seguro que, de seguir así, nuestro planeta pronto deje de ser un lugar amigable para muchas formas de vida.

Estos límites planetarios están asociados a nueve problemáticas ambientales, entre las que se cuentan la integridad de la biosfera, el cambio climático, el agotamiento del ozono estratosférico, la acidificación de los océanos, entre otras. En enero del año pasado la publicación fue actualizada y señaló que a pesar de que todos son fundamentales, dos de los límites juegan un papel protagónico para la humanidad: la integridad de la biosfera (pérdida de diversidad genética y funcional) y el cambio climático. Refiriéndose a este último, el presidente Barack Obama dijo claramente que “no hay reto que represente una amenaza más grande para las futuras generaciones que el cambio climático”.

Como respuesta a ese gran reto, en 2015 se firmó el Acuerdo de París, se lanzaron los Objetivos del Desarrollo Sostenible y el papa Francisco en su encíclica Laudato si’ urgió a la humanidad entera (no solo a la comunidad cristiana) al cuidado de “nuestra casa común”. Todas estas propuestas convergen en primer lugar en que el cambio climático es un asunto de todos y, segundo, que es vital actuar en las ciudades.

Las urbes son un objetivo principal. Aunque ocupan solo el 3% del área del planeta, allí vive la mitad de la población mundial y se genera alrededor del 75% de las emisiones de carbono. No en vano el Objetivo 11 de Desarrollo Sostenible nos llama a “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. En este momento es posible hacer algo en contra del cambio climático y así mitigar sus efectos. Sin embargo, el tiempo es poco y es necesario actuar de inmediato.

¿Hay esperanza? La respuesta es sí. La red Pacto Global y la Universidad Eafit, por ejemplo, abrieron un espacio para que este 28 de septiembre se hable sobre Ciudades Sostenibles y Cambio Climático en la Cátedra sobre Pacto Global. Así mismo, la iniciativa Low Carbon City es otro ejemplo maravilloso de lo que debe suceder y replicarse en la búsqueda urgente de la mitigación del cambio climático y la sostenibilidad del desarrollo. Con este proyecto – que surge desde la ciudadanía a través del colectivo La Ciudad Verde, apoyado por la Universidad Eafit y la Agencia Francesa para el Desarrollo, entre otros aliados–  se creará una red internacional en la que se pueda compartir información y buenas prácticas, además de crear alianzas entre los diferentes sectores (público, privado, academia y ciudadanía) para obtener soluciones colectivas en temas de energía; movilidad sostenible; espacio público; innovación y tecnología; agricultura y alimentación; educación y comunicación; hábitat sostenible y biodiversidad.

La iniciativa, que ya fue merecedora de un premio en el concurso Climate CoLab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés), dará un gran paso en la construcción de esta red global con el Low Carbon City Forum, un foro internacional que se llevará a cabo en Medellín del 10 al 12 de octubre y que será gratis para todo público.

*Profesor de Ingeniería de procesos y Coordinador de Cultura ambiental, Universidad Eafit

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