El mundo demandaba acciones en materia climática y la comunidad internacional ha respondido. El Acuerdo logrado demuestra, sin lugar a dudas, que podemos reunirnos y trabajar juntos en pos de una causa común y así abordar los desafíos más grandes a los cuales nos enfrentamos, previniendo tragedias para los millones de personas vulnerables a los efectos del cambio climático y asegurando la prosperidad económica del mundo en el Siglo XXI.

El liderazgo exhibido por los gobiernos de Francia y Perú para integrar las acciones en función de ciudades, regiones, sector empresarial y sociedad civil, junto con las negociaciones formales durante el último año han creado un movimiento sin precedentes en cuanto a las acciones del sector privado, para respaldar un acuerdo global ambicioso.

El resultado es una señal inequívoca para las comunidades financieras y empresariales. Una señal que impulsará cambios reales en la economía real: 

  • A los miles de millones de dólares con los que se comprometieron los países desarrollados se sumarán los trillones de dólares que fluirán a las inversiones en una economía baja en carbono. 
  • Las acciones de liderazgo llevadas a cabo por cientos de empresas, por ejemplo para utilizar energías renovables en un 100%, se convertirán en algo normal para otros cientos de miles. 
  • Las inversiones en innovación se incrementarán en áreas críticas para una economía baja de carbono. Además, esperamos que el ritmo del cambio se aceleré aún más a medida que el mundo se aliste tras este histórico momento, implementando los compromisos asumidos en Paris.

Las consecuencias de este Acuerdo van más allá de las acciones del gobierno. Se sentirán en los bancos, los mercados de valores, las salas de los directorios y los centros de investigación a medida que el mundo comprenda que nos estamos embarcando en un proyecto sin precedentes con el objetivo de descarbonizar la economía global. El hecho de comprender lo que se acordó destrabará por un lado trillones de dólares y por otro, la inmensa creatividad e innovación del sector privado. Este último estará a la altura de la situación, de forma tal que se puedan evitar los peores efectos relacionados con el cambio climático.

Este Acuerdo establece un claro camino hacia la descarbonización de la economía global, un cambio que muchas de las personas hoy podrán ver, cosechando los frutos de la inversión acelerada en infraestructura, aire más limpio, mayor seguridad y una creciente economía baja en carbono a nivel global.

Además del notorio liderazgo exhibido por el Presidente Hollande, Laurent Fabius, Ségolène Royal, Manuel Pulgar Vidal y Laurence Tubiana, el éxito de esta cumbre es una clara evidencia de liderazgo dentro de la familia de Naciones Unidas. Tanto el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, como Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC, han trabajado incansablemente para alcanzar el resultado que obtuvimos.

El Acuerdo es solo un anticipo dentro de una ambición mucho más amplia que apunta a terminar con la pobreza en nuestra generación, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en Naciones Unidas en septiembre. Es así de simple: Si no abordamos la cuestión del cambio climático, no vamos a poder sostener el crecimiento económico ni terminar con la pobreza.

Los gobiernos, las empresas y las personas en todos los sectores ahora comprenden que el costo de la inacción supera claramente el costo de la acción. Alcanzar una economía de emisiones cero representa la oportunidad de negocio más importante del siglo.

También debemos reconocer el liderazgo intelectual de la Comisión Global sobre la Economía y el Clima, cuyo trabajo en los últimos dos años ha ayudado a muchos líderes económicos a comprender los beneficios inherentes de las acciones climáticas tajantes, además de que el bien común se alinea cada vez más con los intereses nacionales. Este trabajo, combinado con la movilización del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, el Foro Económico Mundial, el Pacto Mundial de Naciones Unidas y la coalición "We Mean Business" ha derivado en niveles de liderazgo empresarial nunca antes vistos.

Los programas como las Iniciativas de Asociaciones para la Tecnología Baja en Carbono del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, así como los esfuerzos de representación de cientos de Directores Ejecutivos han cambiado el panorama de la acción climática corporativa para siempre. Distintos estudios han demostrado que sabemos cómo cerrar, en un 65 y 96%, la brecha de emisiones en el período hasta el 2030. El Acuerdo de París confirma que debemos hacer esto. El sector empresarial ahora puede impulsar sus ambiciosos planes, sabiendo que los gobiernos del mundo han establecido una clara dirección y que además implementarán los marcos de políticas para respaldarlos.

Está claro que París es sólo el comienzo. Ahora nos toca a todos nosotros, ya sea en el sector empresarial, gubernamental, financiero o en la sociedad civil, trabajar juntos para tomar esas promesas hechas en papel y convertirlas en acciones concretas.

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