*Abogado, Especialista en Derecho Minero-Energético, Máster en Gestión Ambiental y Doctor en Derecho Ambiental y de la Sostenibilidad. Jefe Ambiental, Norton Rose Fulbright Colombia.

En días pasados, vimos como hubo un tema mediático con el recorte de presupuesto al deporte para el año 2018; vimos cómo se impulsó la oposición a dicha medida bajo el lema #NoRecortenMisSueños y con un video de nuestros medallistas olímpicos Yuberjen, Mariana y Óscar que le solicitaban al Presidente Santos que no redujese el apoyo monetario al gremio de los deportistas, ya que de hacerlo volveríamos “a la época en la que los deportistas pasaban hambre” afirmaba Pajón. Como corolario de la anterior súplica, se afirmaba que los recursos son “para unir más al país y darle más alegrías a Colombia”.

Lo cierto es que la iniciativa del Gobierno Nacional buscaba pasar de 530.000 millones de pesos a 183.000 millones para el año 2018 y, bajo ese recorte del 66%, no hay más opción que solidarizarse con nuestros deportistas y sentir rechazo ante tal intención. Pero frente a la situación antes descrita, nadie contó con la astucia del hijo de Cómbita, nuestro Nairo, que sin duda alguna buscó un espacio con el Presidente Santos y como lo titularon algunos diarios “pedaleó” el ajuste al deporte y el mismo paso del 66% al 6%, según lo afirma el presidente del Comité Olímpico Colombiano.

La verdad que hay que aplaudir cómo el país entero se activó en redes sociales, varias de nuestras glorias se manifestaron y los medios de comunicación, sin excepción dedicaron titulares, espacios de radio, televisión y en sus propias redes difundieron tan atroz iniciativa. Sin embargo y frente a ello, que repito, apoyo y sentí la misma indignación que todos los colombianos, no pude evitar sentir algo que me recuerda mi condición humana: envidia.

Envidia, porque el sector ambiental, tres semanas antes del tema deportivo, fue avisado de un recorte similar y cercano al 60%, donde los más afectados serían Parques Nacionales, el Ideam y el Instituto Von Humboldt. Claro, dicho así y frente a la amenaza de no ver el pabellón nacional izarse en competencias internacionales, parece algo menor e impopular. Pero qué pasa si analizamos las competencias y esto solo a manera de ilustración, de las tres entidades antes mencionadas, para que dimensionemos un poco más el tremendo impacto que el citado recorte tiene no solo para el sector, sino para el país, ese que quiere oír el himno sonar por las victorias deportivas.

Parques Nacionales (como lo dice su lema son “la Gente de la Conservación”) se dedica a la administración de nuestros Parques Nacionales, conservando la diversidad biológica y ecosistémica de nuestro país, protegiendo el hábitat natural y el patrimonio cultural ancestral. Lo anterior entre muchas demás funciones que se desarrollan de la aplicación de la misión antes descrita, está la de velar porque ese escueto 12% (10% terrestre y 2% marino) declarado como área natural protegida, se mantenga conservada y pueda prestar aquellos servicios ambientales que tantos beneficios trae. Ahora bien, si el recorte se presenta, según lo planteado, tendremos menos guardaparques, menos estudios que permitan ampliar la base de parques actual y, en resumen, peligrará la conservación de los mismos por la presión de los pobladores vecinos, impactando corredores biológicos y poniendo en riesgo especies de flora y fauna, ya en niveles sensibles. De igual forma, el Ideam y el Humboldt son institutos que pertenecen al Sistema Nacional Ambiental (SINA), a grandes rasgos generan información de vital importancia para nuestros tomadores de decisiones y que, basados en esa información, es que nuestro ambiente tiene políticas, planes y programas acordes y congruentes con la cambiante realidad ambiental. Bueno, me gustaría saber cómo sin información real, veraz y detallada se puede predicar una correcta y eficiente gestión ambiental nacional.

Creen ustedes que lo anterior ¿es motivo suficiente para prender las alarmas? Al parecer no, porque tomando como base las declaraciones del ministro Murillo en RCN, el presupuesto que otorga el gobierno “no es la única bolsa de dónde viene la plata y que se están movilizando otros recursos”, con lo que debemos sentirnos tranquilos, que la cooperación internacional dará para todo, posconflicto, ambiente, deporte (en llenar el 6% recortado) entre muchos otros. Es decir que gracias a la utilización de la “totuma” en ámbitos y esferas internacionales, los que trabajamos por que el ambiente se preserve y administre de manera eficiente, podemos dormir tranquilos, ya que no necesitamos que venga un “Nairo Verde” y abogue por nosotros ante la Presidencia, porque vendrán los verdes, esta vez los de la cooperación internacional, a llenar el vacío que nos dejará el próximo año y su escueto presupuesto, en cuanto a recursos propios para cuidar, proteger y gestionar lo nuestro. Es esto mismo lo que tanto nos hace sacar pecho cuando contamos que tenemos dentro de nuestras fronteras dos océanos, en los cuales hay una serie de islas hermosas; tres cordilleras con nevados, volcanes, altiplanos, sabanas y valles; que somos un país con una riqueza hídrica envidiable, con arroyos, quebradas, riachuelos, ríos, lagos, ciénagas y humedales; que en Colombia se encuentran algunas de las zonas más lluviosas del planeta y que por ser un país tropical y tener tierras desde la orilla del mar hasta montañas muy altas, contamos con diversidad de paisajes y gran variedad de climas (cálido, templado, frío y muy frío); que poseemos el mayor número de ecosistemas del mundo: selvas húmedas y secas, sabanas, bosques de clima templado, bosques altoandinos, bosques de niebla, páramos, ríos, costas, arrecifes de coral, ciénagas y manglares. También, está el trapecio amazónico, el Choco´ Biogeogra´fico y el Macizo Colombiano, consideradas como unas de las áreas con mayor riqueza biológica y con mayor cantidad de especies endémicas del planeta.

En fin, estas 58 áreas que abarcan el 12% del territorio nacional y el otro tanto que se conserva o utiliza de manera sostenible, son determinantes para el bienestar de los más de 40 millones de habitantes del país, pero al parecer el mensaje y su relevancia no es tan claro para algunos o no es tan igualmente importante a la del recorte en la representación deportiva como para lograr que se movilicen los medios y la sociedad en un llamado “hashtag”.

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