"Siempre he pensado que en Colombia hay muchas revistas para señoras, pero pocas para mujeres", Daniel Samper Ospina, Director revista SoHo.

¿Cómo editar una revista para satisfacer los intereses masculinos y evitar los desgarros machistas? ¿Cómo tomar fotos eróticas de mujeres, hacer de ellas un objeto de deseo, y a la vez no untarse del despreciable machismo que a lo largo de décadas ha consumido el mundo?

El reto no era fácil. Los hombres hablamos de las mujeres: las miramos, comentamos su físico. Está en nuestra naturaleza. El hecho de que sea reflejo no significa que deje de ser un gestomachista, claro: pero al menos esun reflejo, no una intención. Siempre he pensado que en Colombia
hay muchas revistas para señoras, pero pocas para mujeres. Es decir: la mayoría de revistas femeninas
–no hablo de las especializadas, de las de nicho, como Fucsia, que es experta en moda– o les hablan a
mujeres mayores, que quieren saber unos cuantos tips de salud y belleza, o se dirigen a un tipo de lectora frente a la cual sienten desdén intelectua y la colman de chismes de farándula y nada más.

¿Por qué no existe una revista con un contenido rico en artículos, que cuente con importantes firmas, con temas osados? ¿Por qué las revistas para mujeres nunca muestran hombres en sus portadas? ¿No les gusta acaso a las mujeres ver hombres? ¿No es ese gesto más machista aún que el de las revistas para hombres? Ante el sentimiento de culpa que nos embargaba, y la certeza de que había un espacio en el mercado para hablarle a una generación de mujeres modernas, jóvenes, curadas de espantos, a las cuales las publicaciones convencionales no satisfacían, en SoHo decidimos editar una versión para mujeres.

Una revista de vanguardias; llena de grandes escritoras; con temas divertidos e interesantes y con fotos eróticas de hombres. Una revista elaborada con los mismos ingredientes con que mes a mes hacemos SoHo, pero dirigida a las mujeres. La primera edición era un cara y cruz: pegada a un mismo lomo, por un lado el lector podía encontrar la SoHo convencional, y por el otro lado, una versión para mujeres. La portada fue el Tino Asprilla.

Quien quisiera verle el pene, podía arrancar una hoja de parra. La temática central era la venganza femenina: las mujeres se vengaban de lo que los hombres hacemos en SoHo con ellas. Ante el notable éxito de dicha edición, optamos por imprimir un número al año. Llevamos cinco: después del Tino vino Juan del Mar, luego Nacho Vidal, posteriormente el fotógrafo Raúl Higuera. Y en esta última edición, el actor Juan Pablo Raba.

Ha sido un producto original, arriesgado y exitoso. No sólo el equipo de SoHo se ha visto abocado a comprender y elaborar un tipo de fotografía erótica que satisfaga el gusto de las mujeres, sino que en cada número la convocatoria de firmas y de creatividad ha sido ejemplar. En estas ediciones han escrito temas de interés femenino, con humor y grandeza, periodistas destacadas como María Jimena Duzán, Salud Hernández, Cecilia Orozco, Marianne Ponsford, María Elvira Samper, Claudia Morales; novelistas como Margarita Posada, Martha Orrantia, Melba Escobar; poetisas como Piedad Bonnett; destacadas autoras extranjeras como Leila Guerriero, Gabriela Wiener, Lucía Etxebarría; Espiado Freire, por mencionar apenas algunos ejemplos.

Desde este año tenemos la idea de que SoHo para mujeres se edite dos veces al año, una por semestre. Y que el próximo pueda ser una revista trimestral. Y que dentro de poco el mercad colombiano cuente
con una SoHo mensual para mujeres. Por qué no: una revista con alto estrato intelectual, sentido del humor y elevada vocación a la osadía, como suele serlo la SoHo para hombres: aquella revista en la cual un sentimiento de culpa es capaz de convertirse en una publicación nueva.                                                              

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