La selección anual de libros de revista ARCADIA es una de las más importantes e influyentes del país.

Quiere contar lo que está pasando. En ella no se incluyen cuentos, ni poemas, ni ensayos filosóficos o políticos. Es una revista donde se hace énfasis en el periodismo narrativo. Existe un perfil de consumidor curioso, innovador, independiente, con criterio propio, que quiere escuchar, ver y leer historias, y la intención de ARCADIA es lograr convertir las noticias en historias.            

ARCADIA también quiere ser una invitación, una puerta abierta. Quiere animar al lector a acercarse a las exposiciones, a entrar en las librerías, a detenerse un momento y protestar contra la tiranía de la prisa. La intención de ARCADIA es tender puentes para propiciar encuentros entre quienes descubren que a través de la cultura es posible una visión de la vida menos estereotipada, que cuestiona y subvierte los clichés y enriquece el mundo.        

Pero, al igual que lo que sucedía en la ARCADIA de la mitología griega, esa región ideal que tantos poetas han identificado con el paraísoterrenal pero que en realidad estaba habitada por gente ruda y belicosa, esta revista no pretende glorificar la cultura. La cultura simplemente sucede, pero no es una
panacea para los males del mundo. Y sucede porque los seres humanos están dotados de imaginación, de inteligencia, de curiosidad y sobre todo de un germen de rebeldía frente al orden
establecido.

De una necesidad de redefinir el mundo en términos nuevos. Por ello, las expresiones culturales no suceden aisladas, porque sí. Se trenzan en las coyunturas políticas y sociales, en un tiempo y en un lugar.  ARCADIA busca ser una revista clara, abierta, inteligible, de periodismo narrativo; no por ello dejará de lado la investigación ni la mirada crítica en lo que respecta a temas culturales.

En realidad, sin crítica no hay cultura. Sin crítica, no queda más que su pedestre antónimo: el elogio fatuo y mentiroso, el aburrimiento. Finalmente, ARCADIA es un paraíso profano que se alza como la contraparte de la utopía celestial. Y el paraíso de los hombres, espejo de su espíritu, es convulso, contradictorio y tortuoso, flanqueado por el desasosiego. Pero a veces, cuando menos se espera, la oscuridad cede y ese mismo extraño paraíso nos deslumbra de repente con la desmesurada belleza de su imperfección.                                  

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