La Antigua

Héctor Julio Cortés, coleccionista.

Es una  bicicleta playera que Héctor adquirió hace 20 años pero que fue trasformada desde hace dos. Está adecuada con hierro, varillas de construcción, el cascarón de un tanque de moto, una lámpara de un Jeep Willys, una dirección de un bus del año 56, carrieles de hace 30 años y un sillón de moto.

Mide 2,10 metros de largo y pesa 50 kilos aproximadamente. Al dueño le han ofrecido hasta 1.600.000 por ella, pero no está a la venta. Del barrio Britalia al Parque Nacional, Héctor se demoró una hora y 20 minutos sin afán.

La de dos pisos

Sergio Huertas, trabajador en  tienda de bicicletas.

Este tipo de bici es llamada ‘Tall bike’, está compuesta por dos marcos en uno, quien la maneja está a una distancia del suelo cercana a 2,10 metros, este tipo de bicicleta cuesta 1.100.000 pesos. Al no contar con frenos en el manubrio se debe frenar con los pedales con el conocido freno de ‘coster’, el único requisito para montarse en ella es tener muy buen equilibrio. Sergio hizo el recorrido entre Ciudad Salitre y el Centro en 17 minutos.

La engallada

Miguel Ángel Pérez, constructor.

Esta “monareta” Galaxia Dos modelo 82, ha sido personalizada en un 40%. Miguel pagó por ella  7.000 pesos hace 20 años, pero actualmente está  avaluada en 300.000 pesos por los accesorios con los que cuenta, entre ellos,  un sistema de sonido que funciona gracias a una batería de moto y una ranura micro SD alojada bajo el sillín. Miguel  hizo el recorrido de la 127 al Centro en 20 minutos.

La gorda

Luis Miguel Orosco, director creativo.

Este tipo de bicicleta es llamada ‘Fat Bike’, el ancho de la llanta permite que sea usada en invierno para andar sobre la nieve; o en terrenos áridos, donde no se hundirá. Además, es muy útil a la hora de practicar Mountain Bike, eso sí, no es nada  fácil de manejar en la ciudad debido a que su peso alcanza los 16 kilos.  Desde Mazurén a Chapinero Luis se gastó 45 minutos.

La elegante

Adriana Sotelo, docente.

Esta bicicleta personalizada, está bañada en un tono que simula al cobre, cuenta con una canastilla muy útil para las compras, y sus llantas delgadas, al ser más ligeras, ayudan a desarrollar más velocidad en terrenos pavimentados. En solo treinta minutos, Adriana se transportó de Chapinero a la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

La plegable

Fernando Fernández, comerciante.

Esta práctica bicicleta plegable, de peso liviano, se puede llevar con comodidad al interior del sistema público de transporte. El dueño la adquirió hace dos años y para ese entonces le costó 370.000 pesos. De la Plaza de Bolívar a la calle 106, Fernando se gasta 40 minutos en bicicleta. 

La que no es bici

Luis Ceccato, venezolano.

Este medio de transporte es amigable con el ambiente al ser cien por ciento eléctrico, cuenta con 800 vatios de potencia, la batería dura alrededor de unas cuatro  horas en funcionamiento. Se prende y se apaga con un control remoto y requiere un tiempo de carga de cinco. En el mercado su dueño la adquirió por tres millones de pesos. Sin embargo, este jueves el Ministerio de Transporte prohibió el desplazamiento de estos vehículos por ciclorrutas ni andenes al no ser consideradas bicicletas per sé y porque desarrollan velocidades peligrosas tanto para peatones como para ciclistas. Desde la calle 127 con carrera 15 hasta la carrera séptima con calle 54, Luis gastó 20 minutos.   

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