No trabajes nunca (2013) de Arturo Hernández.

Las obras que se muestran en estos espacios abarcan temas con reflexiones sociales y ambientales. Seleccionamos artistas que muestran que la sostenibilidad y el mundo de la cultura están íntimamente relacionados.


Para muchas personas hablar de arte relacionado con la sostenibilidad es hablar de land art. Sin embargo, desde finales de los años cincuenta artistas como Joseph Beuys han puesto sobre la mesa discusiones mucho más profundas relacionadas con el desarrollo sostenible. 

En Colombia este tipo de arte no tuvo una cara representativa hasta que la artista caleña Alicia Barney comenzó a preguntarse por el manejo que se le estaba dando al medioambiente a finales de los años setenta. Hoy, escuelas como el Maryland Institute College of Art e institutos como el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la Unam están incluyendo en su pensum el tema de la sostenibilidad como un asunto clave que deber ser abordado desde el arte. 

Frederick Otessen y Olafur Eliasson: Little Sun

Little Sun busca llegar a comunidades sin acceso a servicios de energía en el mundo.

La lámpara led de carga solar diseñada por el ingeniero Frederick Otessen y por el artista Olafur Eliasson llamada Little Sun, igual que la compañía que la produce, busca llevar luz a comunidades que no cuentan con este servicio, además, busca incentivar la inversión social y generar conciencia sobre el uso de energías limpias. Este año Little Sun estuvo presente en ArtBo como producto de arte y por cada lámpara que los asistentes compraban, la empresa donaba otra para una comunidad sin acceso a energía. Lucía Lanzoni, directora ejecutiva de Little Sun Colombia, explica que las políticas de la empresa son que: “El 50 por ciento de las ventas del producto/obra están destinadas al proyecto piloto que llevará las lámparas a las comunidades que más las necesitan. La acción se basará en un censo que realiza la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe) que mide los municipios con mayores problemas de luz”. 

Pilar Vargas Pinzón: Bosque de pensamiento interior y Periferia

Izquierda: Bosque de pensamiento
Derecha: Periferia, ambas de la artista Pilar Vargas.

Los motivos que detonaron la obra de Pilar Vargas están relacionados con razones de orden estético y vivencial. Por un lado está su interés por el paisaje y la naturaleza, por otro, la falta de espacios verdes y la polución que se respira en Soacha, lugar donde vive. La propuesta performativa: Bosque de pensamiento interior (2012) surgió como una reacción a su entorno: “Todo es gris, no hay parques, no existe un lugar para apreciar la belleza”, explica Vargas. Por eso construyó un bosque que combina elementos naturales y pinturas. Las obras sobre lienzo que acompañan las hojas apiladas en sectores del espacio destinado al performance surgieron de las sensaciones que tuvo al visitar páramos y bosques de Bogotá y sus alrededores. Pilar cuenta que el motivo que inspiró la creación de la serie: Periferia (2014) es que entraba tanto polvo a su estudio que comenzó a usarlo como material para sus obras. A esto se le sumaron sus recorridos por las localidades Rafael Uribe Uribe, Usme y Soacha. La reflexión central de esta serie de dibujos, realizados con la técnica polvo sobre papel, es constatar la transformación del espacio urbano. “La idea de usar polvo para dibujar busca generar una memoria del paisaje destruido que vuelve a nosotros en forma de polución”, concluye Pilar. 

Arturo Hernández: No trabajes nunca y Temblor de gente 

Los motivos temáticos que integran parte de la obra de Arturo Hernández tienen que ver con la economía y los sistemas de producción. Los objetos que produce el capitalismo, la noticia como materialización del poder y lo que ocurre en la periferia del sistema nutren las piezas del artista. Ejemplo de esto es la instalación titulada: No trabajes nunca (2013), que presenta un sistema de sonido integrado por un megáfono, dos tornamesas, dos vinilos de cobre de 33 rpm, estantes y un amplificador. La potencia de la escultura tiene que ver con lo que se puede oír y con el trabajo de campo que hizo el mexicano. Hernández grabó en los acetatos una jornada de trabajo de un sector de la población de Iztapalapa (zona periférica del D.F.) donde se destruyen bienes industriales, domésticos y electrónicos. 

Del megáfono emana el sonido ambiente de la jornada: metales que caen al piso, música incidental, conversaciones entrecortadas, ruido blanco. Además del sonido, el poder simbólico de los elementos y su relación es la otra clave para entender el sentido de la instalación. El acetato, construido con el cobre recolectado por los trabajadores, entra en contacto con la aguja de diamante del tornamesa, símbolo de riqueza. La fusión de los materiales, cobre-diamante, se convierte en una metáfora de las fricciones que se dan en el capitalismo. Temblor de gente (2013) es otra de las instalaciones que merecen atención. La pieza sintetiza el drama que vivieron un puñado de españoles al verse inmersos en la crisis inmobiliaria cuya que hizo que perdieran sus viviendas. De igual modo, narra la relación entre la arquitectura y la crisis económica reciente que da como resultado edificios inacabados o como dice Hernández: “Arquitectura abortada”. La pieza está compuesta por audio, video, fotografía y escritura. 
 
Alicia Barney, ‘Basurero utópico’

“Estratificación de un basurero” de Alicia Barney.

El programa Visionarios del Instituto de Visión, en la Carrera 23 No. 76-74, inició su historia con un homenaje a las mujeres en el arte con una selección de obra retrospectiva de Alicia Barney. Esta artista caleña, que nació en 1952, es una pionera de las artes visuales en Colombia. En la década de los años setenta dio un paso hacia prácticas poco exploradas en el país como el arte de la tierra o el ecológico. 

La obra de Barney es profundamente ritual con visos de activismo. Así mismo, es cínica, íntima, femenina y muy sosegada.

Desde que comenzó a interesarse por los temas sociales y ambientales, su trabajo ha evidenciado un interés por obras trascendentales, casi metafísicas, en las que se cuestionan problemáticas esenciales de la sociedad como la destrucción de la naturaleza, la sobrepoblación y el hambre. Además, hay un discurso crítico constante hacia la política y el consumo desmedido.

Su obra, inclasificable para muchos, ha sido llamada una ‘obra de biovanguardia’ por la unión de temas ambientales y de denuncia. Un ejemplo es Río Cauca (1981-1982), obra en la que recolectó agua en diversos puntos del río para evidenciar el grado de contaminación en el que estaba. 

Estratificación de un Basurero utópico (1985) es una pieza que parte de principios estéticos del minimalismo, en el sentido de la repetición de un mismo elemento geométrico. Sin embargo, esa estética purista de este movimiento artístico es pervertida por un sentido social y político. 10 tubos de acrílico fueron llenados con elementos propios de una estratificación geológica y en la parte superior, se utilizó basura, carbón vegetal y arena. Esta manera de sellar la basura permite su descomposición para que en cinco años la tierra pueda ser reutilizada.

La investigadora y curadora de esta exposición fue María Wills, quien es la directora de investigaciones del Instituto de Visión. 

Adonis Flores: Pelotón, Crisálida y Oratoria

Una muestra de la obra Pelotón del cubano Adonis Flores.

El tema del ejército es recurrente en la obra del cubano Adonis Flores. En sus obras disecciona e interviene este tema teniendo en cuenta su experiencia como exintegrante de la institución militar. Series compuestas por actuaciones, fotografías intervenidas y esculturas dejan ver una opinión polisémica sobre la institución. Adonis Flores no dice: “El ejército cubano es bueno y el norteamericano malo” debido a que aborda el concepto de modo universal. Su obra tiene como subtextos ideas y métodos filosóficos como la dominación que ejerce el poder sobre el cuerpo enunciada por Foucault y el método filosófico de la desconstrucción promulgado por Derrida, que el artista usa en sus piezas para arrojar diferentes significados del concepto: ejército. 

La retórica que proponen sus trabajos se pueden leer bajo la idea de metáfora (desplazamiento de significado entre dos términos), de metonimia (cambio semántico con el cual se designa una idea o cosa con el nombre de otra) y de ironía (dar a entender lo contrario de lo que se dice). En este sentido las aclaraciones que hace en su obra buscan poner al lector en el terreno en el que juega el artista. Pelotón (2009-2013) es una escultura de 162 centímetros de diámetro. La pieza está compuesta por una esfera de la que emerge un puñado de botas militares. La redondez de la esfera hace pensar en la tierra, si se le suma la eclosión de botas, el desplazamiento de sentido de la obra sugiere que Flores está remarcando los ánimos belicista que se expanden por el planeta. La escultura: Crisálida (2008) es una de sus obras más potentes. Su nombre referencia el paso que los insectos lepidópteros dan de su estado larvario a la vida adulta. Por lo general la idea crisálida está asociada con la metamorfosis de la mariposa, símbolo asociado a la belleza. En el cambio de sentido que el cubano le confiere a la pieza radica su poder. La larva de Flores es macabra. Está recubierta con la lona que usan para levantar cadáveres. El cuerpo que descansa dentro de la funda está en estado de rigor mortis y su parte inferior termina en una sola pierna que calza una bota militar. La mariposa del cubano va a nacer muerta o es un cuerpo disciplinado que alguna vez se sumió el fragor de la batalla. Oratoria (2007) es una foto en la que la ironía tiene el papel protagónico. El protagonista es el artista, que viste un uniforme camuflado y vomita un ramo de flores. El nombre de la pieza más al uniforme que representa al ejército, más el ramo de flores que emerge de la boca del artista hacen referencia a los discursos adornados de las fuerzas militares, que frecuentemente apelan a nacionalismos, al destino manifiesto, a la defensa de la libertad y a Dios para justificar sus acciones, hecho completamente irónico ya que de un discurso florido emerge la desgracia de la guerra. 

“Lo que critico del sistema militar es su autoritarismo, el convertir a los soldados en autómatas, destinados a obedecer órdenes sin discutir. El ejército es una especie de puntal para los sistemas y su fuerza y control pueden ser eficientes para propósitos defensivos pero cuando se utiliza para desplegar una política ofensiva o como instrumento de guerras de conquista, es éticamente inaceptable. Entonces se convierte en resguardo del poder económico y del dominio del mercado global”, dice el artista.

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