"Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad", dijo King ese día.

El 28 de Agosto de 1963 King  subió los escalones del monumento de Abraham Lincoln en Washington y animó a  más de 200.000 personas a caminar ese día por los derechos, por los oprimidos, por la injusticia y, sobre todo, por la  libertad.

La fechan o fue casualidad. Se eligió porque ocho años antes, en la misma fecha del año 1955, fue asesinado Emmet Louis Hill de 14 años en Mississippi por  el más simple de los actos: hablarle a una mujer blanca en un restaurante.

Lo que pocos saben es que esta marcha tiene un antecedente.  En julio de 1941 Philip Randolph, otro activista por los derechos civiles,  convocó  una marcha que fue aplazada porque el mismo día en que iba a suceder, el primero de ese mes, el entonces presidente Franklin D. Roosevelt firmó una orden ejecutiva que prohibía a los empleadotes militares discriminar a sus empelados por su color, raza, credo u origen.

Esta, sin embargo, fue la chispa que, 22 años después estalló con el discurso de Martin Luther Kina y que hoy, 50 años después, fue conmemorada pro Barack Obama en el mismo lugar: el monumento de Washington.

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