El pegamento de las etiquetas no es tan simple como se piensa.
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DW

El pegamento une muchas cosas. Desde la bolsa de pan o las etiquetas sobre las botellas, hasta los pañales o los cigarrillos. Y en eso se ha especializado la empresa alemana CPH, con sede en Essen. Es líder del mercado mundial en adhesivos para etiquetas de botellas y, en su laboratorio, trabajan alrededor de una docena de farmacéuticas en el desarrollo de adhesivos con diferentes propiedades. De esta manera, se logra la mezcla adecuada para cada propósito, explica el fundador de la empresa Gerwin Schüttpelz.


CPH tiene 300 empleados en Essen, donde se producen unas 50.000 toneladas anuales de adhesivo. Pero también tiene plantas en Ucrania, Portugal y Sudáfrica. La empresa exporta el 90% de su producción y sus adhesivos se venden en un centenar de países.

Etiquetas para grandes multinacionales

La empresa, líder mundial del sector, se preocupa de que las etiquetas de los productos de reconocidas marcas se adhieran incluso con grandes diferencias de temperatura. Entre sus clientes están el grupo Nestlé y Coca-Cola.

“Cada paquete tiene su etiqueta”, dice Schüttpelz. “Y estamos por todos los sitios: desde la loción de cuerpo o la cerveza, hasta en barrita energéticas o envases de champú”, añade. El volumen anual de negocio es de unos 100 millones de euros y, la mayor parte, proviene de grandes cerveceras internacionales, como Heineken y Carlsberg. Los cerveceros alemanes y los fabricantes de cigarrillos también son buenos clientes.

Reconoció las oportunidades de mercado como estudiante

El fundador de CPH cuenta como descubrió las necesidades de adhesivo que tenían las empresas cuando trabajaba como repartidor mientras estudiaba Derecho. Schüttpelz desarrolló aquella rama comercial y trató de conseguir dinero para su inversión. Pero él había oído decir a su jefe: “Si crees que puedes hacer algo inteligente y puedes hacerlo por ti mismo, hazlo”. Así que dejó su trabajo como conductor y fundó su propia compañía. Empezó de manera inexperta, reconoce con una sonrisa, con un adhesivo para las bolsas de papel de la industria panadera. El siguiente paso fue el desarrollo de adhesivo para etiquetas de botellas.

En la actualidad, cada día salen de Essen hasta tres contenedores con 20 toneladas de pegamento que se transportan a grandes fábricas de cerveza en Sudámerica y América Central y Asia. Como ejemplo: para etiquetar un millón de botellas, la industria cervecera necesita 100 kilogramos de adhesivo.

Alta resistencia y compatible con el medio ambiente

Sin embargo, todavía hay mucho que desarrollar. Precisamente, los mercados de América del Sur y Asia necesitan adhesivos que se mantengan tanto en climas tropicales, como en fríos. "En las barbacoas, la botellas se pasan horas o días en agua helada. Y el adhesivo debe ser resistente para mantener las etiquetas en su sitio”, cuenta Schüttpelz. Saben que con la adición de productos químicos se podría solucionar este problema. Pero CPH siempre ha buscado alternativas. Desde 1983, produce pegamento ecológicos que no contienen metales pesados. También trabajan con adhesivos biodegradables.

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