| 2015/10/16

Una buena guía

Good Guide es una App que nos advierte qué estamos comprando y qué es nocivo para nuestro consumo.

Good guide
Good guide

El consumidor que trata de mantenerse fiel a sus valores a la hora de comprar suele encontrarse con el gran reto de la desinformación en el mercado. ¿Pero si él o ella tuviera acceso permanente a una gran base de datos sobre la sostenibilidad de los productos y pudiera comprar mejor informado? Una aplicación en Estados Unidos para smartphone llamada Good Guide pretende hacer eso. Clasifica los productos alimenticios, de belleza y de limpieza, para adultos, bebés y mascotas según su impacto ambiental, social y en la salud personal. (Vea: Cómo hacer mercado de forma ecológica)

En materia ambiental, en una escala de tres colores la guía evalúa los productos por medio de un análisis de su ciclo de vida; es decir, desde el origen de sus ingredientes, pasando por su manufactura y producción, hasta su deshecho o reciclaje. El ciclo de vida es la métrica más completa—y más compleja—sobre la vida de un producto u objeto. La huella de carbono, a pesar de ser una herramienta útil, se queda corta en medir los requisitos en energía o agua durante la producción o uso del producto, y no incluye la contaminación (excepto la del carbono) o los efectos sobre la salud. Por ejemplo, no describe si el proceso industrial contamina ríos aledaños o si algún ingrediente es tóxico para el usuario.

Adicionalmente, la medición del ciclo de vida en esta guía ayuda a desvirtuar las campañas de mercadeo conocidas como 'greenwashing' que muestran un lado positivo del producto pero no pintan un dibujo completo. (Vea: 5 formas de reducir nuestra huella de carbono)

En materia de salud, Good Guide evalúa los ingredientes en el producto (y si existen componentes cancerígenos o tóxicos) y los clasifica de acuerdo a su riesgo—bajo, medio y alto. A pesar de las advertencias de pediatras, toxicólogos y epidemiólogos, las autoridades reguladoras en Estados Unidos tienen unas medidas laxas con respecto a ciertos químicos en comparación con la Unión Europea. Pero la guía aplica el principio de precaución, con la filosofía que el hecho que sea legal no significa que no hace daño.

En cuanto a la responsabilidad social, la guía nota las prácticas laborales de la compañía madre de cada producto. En su evaluación se refleja el pensamiento que poco sirve un producto saludable y que respete el medio ambiente si su producción supone condiciones laborales cuestionables.

El creador de Good Guide, Dara O´Rourke, tiene una vida de experiencia con estos tres temas. Su nombre es reconocido ya que lidió una campaña en los medios contra la multinacional Nike cuando, como consultor para esta compañía, ignoraron sus advertencias repetidas sobre la explotación laboral en las fábricas. Ha sido profesor en las universidades MIT y Berkeley en política ambiental y laboral y en ciencia ambiental, especializado en la sostenibilidad de las cadenas de suministro. (Vea: El movimiento mundial contra la comida chatarra)

O´Rourke fundó Good Guide en el 2009. Hoy en día, ésta reúne información de cerca de mil bases de datos y de millones de evaluaciones para juzgar el desempeño de 250,000 productos. Sus fuentes son agencias gubernamentales, institutos científicos, medios académicos y reportes de consultoría. Su éxito reside en que convierte los datos en bruto en una clasificación sencilla de leer y comprender a la hora de comprar. Y si el usuario quiere profundizar puede ir a la página y leer la información técnica detrás de una calificación. Además, a pesar de su metodología y los detalles técnicos de la evaluación, la guía permite el acceso total a su sistema por parte del usuario y se compromete con plena transparencia e integridad en su funcionamiento.

Los creadores pretenden con la herramienta presionar a las compañías a mejorar su registro sostenible. E igualmente ésta tiene un valor incontable para la industria, ya que ofrece una oportunidad de acceso fácil y gratis para evaluar sus esfuerzos en materia de sostenibilidad y de compararse con la competencia. Pero sobretodo, al favorecer a las compañías con mejores credenciales sostenibles, dirige al consumidor hacia ellas y manda el mensaje al mercado que cada compra cuenta. En este sentido, manipula al mercado a favor de la sociedad. (Vea: ¿Qué son y cómo funcionan los pañales ecológicos?)

Por lo general, en los mercados, el vendedor está mejor informado que el consumidor, en ventaja propia. Según el economista Joseph Stiglitz, la asimetría de información es una falla del mercado. ¿Con qué frecuencia sucede? Según él, siempre. `Nivelar` la información puede pregonar una nueva era de transparencia radical para los mercados, para la industria y para el consumidor, y de esa manera ayudar a tomar mejores decisiones. A menudo se dice en nuestra era digital que la información tiene valor. Hay que añadir que además tiene un gran poder sobre el mercado.

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