Terminar un solo cuadro puede llevar entre tres y seis meses.

Jordan Mang-osan, es el nombre de un filipino de 47 años quien ha ganado una inmensa popularidad gracias a la novedosa técnica con la que logra crear impresionantes cuadros. 

A pesar de que el pirograbado es una técnica bastante conocida en la que se quema el papel, cartón, o madera, con un artefacto, similar a un esfero, que emana calor desde la punta. La técnica de Mang-osan se diferencia en que este solo esboza el diseño con un lápiz y luego con una lupa se encarga de concentrar la luz del sol en distintas áreas de la madera. 

El resultado son unos impresionantes paisajes y retratos en los que la paciencia y la exactitud salen a relucir ya que un error en la manipulación de la lupa puede resultar en que el trabajo, que por lo general lleva cerca de seis meses, se extinga en unos pocos segundos.

El artista filipino, que empezó su travesía artística a los 19 años, hace parte de los igorrotes, una etnia de la región montañosa del país asiático. Su origen le ha permitido vincular el pasado y la tradición de su pueblo al trabajar con materias primas indígenas, además de que varias de sus obras celebran la variada herencia de su pueblo y su país. 

Desde 1993 Mang-osan ha exhibido su trabajo alrededor del mundo. Y gracias a esto logró ser uno de los creadores de la fundación Chanum que ayuda a las nuevas generaciones a encontrar en el arte una salida a la pobreza en la ciudad de Baguio, a 250 kilómetros de Manila. 






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