Tilikum era la ballena más importante en el programa de inseminación artificial del SeaWorld.

El animal pesaba  5 toneladas y medía casi 7 metros, lo que la convertía en la orca (macho) más grande que vivía en cautiverio. Además, solo pasó sus primeros dos años en libertad. 

Diferentes acuarios lo albergaron hasta que llegó, hace 24 años, al más grande del mundo: SeaWorld. Su vida fue dada a conocer en 2013 por la película Blackfish que cuenta cómo, debido la pésima calidad de vida en cautiverio, se volvió agresivo y depresivo. Pero solo fue hasta 2010, cuando mató a su entrenadora Dawn Brancheau, que se hizo famoso.

Desde el año pasado Tilikum empezó a agonizar lentamente debido a lo que los veterinarios de SeaWorld llamaron una infección bacteriana en sus pulmones que es resistente al tratamiento y, por lo tanto, incurable.

Una vida encerrada

La historia de Tilikum comienza en 1983 cuando fue capturado en la costa de Islandia a los dos años. Durante su tiempo en cautiverio la ballena ha sido el centro varios escándalos mediáticos por haber matado a tres personas. 

En 1991, cuando era propiedad de Sealand—un parque marino en Canadá–, la orca fue una de las tres que ahogaron a la entrenadora Keltie Byrne después de que cayó en su piscina.

En 1999, cuando ya hacía parte del show de Sea World, Tilikum ahogó a un habitante de la calle de nombre Daniel Dukes que entró al acuario para pasar la noche. Más tarde, en 2010, la ballena mató a otra de sus entrenadoras, Dawn Brancheau, cuando esta se agachó cerca de su piscina.

Después de la muerte de Brancheau Tilikum y su nieto, Trua, fueron aislados por mucho tiempo en una piscina donde pasaban gran parte de sus días flotando en la superficie sin ningún tipo de estimulación o entrenamiento. La película Blackfish mostró que el comportamiento agresivo de Tilikum se debe al acoso que sufrió por parte de sus compañeros de cautiverio y a pasar más de 14 horas diarias encerrado, sin luz, en tanques demasiado pequeños para su tamaño. Aparte de su agresividad y estaticidad, la orca mostró otros signos de estrés por cautiverio como morder los lados de su tanque hasta romper sus dientes. 

Blackfish también mostró que nunca ha habido un caso de orcas silvestres que maten a un ser humano. Además, los biólogos que hablan en la cinta afirman que infecciones como la que tenía Tilikum son más comunes en orcas en cautiverio.

La razón por la que SeaWorld ha mantenido tanto tiempo a esta ballena en sus instalaciones se debe a que es la más importante para su programa de inseminación artifical. Tilikum ha sido el padre de 21 ballenatos, de los cuales solo 10 siguen vivos.

Desde junio de 2015 cinco mamíferos marinos han muerto en SeaWorld entre los que estaba Unna, hija de Tilikum, que murió a los 18 años también por una infección.

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