Experimentos novedosos, caminatas en el espacio, ver a La Tierra desde una perspectiva única, son algunas de las maravillosas experiencias que nos venden sobre ser astronauta. Y si bien quienes hace parte de estas misiones son grandes científicos dotados de unas cualidades únicas, muchas veces olvidamos que estos hombres y mujeres son seres humanos, que al igual que nosotros, tiene que lidiar con sus necesidades fisiológicas eso si en gravedad cero con las dificultades que esto representa. (Vea: Seis meses de la Tierra en seis segundos)

Ante este problema que si bien se ha sabido solventar, pero quizá no de la mejor forma, la Agencia Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés) lanzó un incentivo de 30.000 dólares para premiar a la mejor idea que logre desarrollar nuevos sistemas de recogida de orina, restos fecales y menstruales en los trajes de lanzamiento y regreso del espacio de las tripulaciones. (Vea: La espectacularidad de un eclipse solar a bordo de un avión)

Las reglas incluyen que la recogida de orina debe ser de hasta 1 litro por, mientras que las tasa de recolección de heces debe ser de 75 gramos de masa fecal y 75 mililitros volumen fecal, asimismo el sistema de recolección menstrual debe manejar hasta 80 mililitros. Todos los sistemas deben ser pensados para cada uno de los tripulantes y durar mínimo seis días en un entorno presurizado.

Las soluciones ganadoras serán implementadas en las misiones de los próximos tres a cuatro años y permitirán que la experiencia de solventar una necesidad de este tipo en el espacio no sea tan dramática. Una muestra de que ser astronauta si bien puede ser un gran orgullo, tiene un lado no tan glamuroso.

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