Para Pelletier no es necesaria la retribución económica. Su pago, según él, es que la gente vea el arte en la calle, sin muros, censuras o tiquetes.

Disruptivo, loco o educador, Francois Pelletier es un joven artista francés que pinta retratos y obras del arte renacentista en las calles de París.  Lo único que lo acompaña es un estuche de gises, cinta adhesiva y pequeños conos anaranjados con los que plasma su arte en las aceras de la ciudad, y  donde, según él, es más fácil que los ciudadanos observen el arte. 

“Soy un artista ambulante, el público es mi sustento e inspiración. Estoy contento con lo que hago. No vendo nada, no persigo a nadie tratando de vender un producto o tomar un contrato. Lo hago porque quiero y la gente me da lo suficiente para viajar y pagar el alquiler “, explicó Pelletier en una entrevista al portal Cultura Colectiva.

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