En 1981, a sus 50 años, Phoebe Snetsinger era un ama de casa que cuidaba de sus cuatro hijos. Ese año, su vida cambiaría por completo tras ser diagnosticada con un cáncer terminal. En vez de comenzar un tratamiento, dejó todo de lado y decidió dedicarse al avistamiento de aves. Tenía interés en la práctica desde que era veinteañera, pero nunca lo vio como algo más que un hobby.

De inmediato reservó un viaje a Alaska y se comprometió a explorar el mundo entero en búsqueda de nuevas especies. Contaba con la suerte de ser la hija del magnate de la publicidad Leo Burnett, cuya herencia destinó para sus viajes. Su meta era identificar la mayor cantidad de especies posibles. Esto significó incluso llegar a lugares apartados y enfrentarse al riesgo de entrar a zonas violentas y de inestabilidad política.

El cambio de vida resultó milagroso para Snetsinger, pues al año de dedicarse a perseguir aves se encontró con que su enfermedad había entrado en remisión. Esto le dio vía libre para seguir identificando especies alrededor del mundo. Su trabajo se caracterizó por su atención al detalle y las extensas notas que acompañaban cada uno de los avistamientos. Sus diarios sirvieron a la comunidad ornitóloga para identificar nuevas especies, a pesar de que ella no tenía un título universitario en el campo.

Su nuevo trabajo absorbió toda su existencia. Tuvo que perderse el funeral de su madre y el matrimonio de su hija por expediciones de observación. También fue violada y estuvo a punto de morir en Nueva Guinea al encontrarse con nativos agresivos. Sin embargo, nunca se arrepintió porque el avistamiento de aves, aunque riesgoso, la salvó de una vida rutinaria.

Snetsinger murió en 1999 en un accidente de auto en una expedición por Madagascar. Vivió 17 años más de los que le pronosticaron los médicos. Además, superó todas las expectativas como ‘pajarera’. Identificó más de 8000 especies diferentes, ostentando el récord mundial en observación de aves. Un logro aún más destacable cuando se sabe que, en el momento de su muerte, había registradas 10.000 especies oficialmente.

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