| 2015/03/19

Sinfonía por el medio ambiente

Una científica alemana y un videoartista irlandés pasaron de hacer arte basado en el derretimiento de glaciares europeos a la biodiversidad colombiana.

La científica alemana Charlotte Streck.
La científica alemana Charlotte Streck.

Con los ojos cerrados, el sonido del deshielo de los glaciares de Asia Central evoca diferentes acciones. Hojas de papel que se arrugan a distintas velocidades, gotas de lluvia  que caen sobre el asfalto caliente de cualquier ciudad, una llave de agua que nadie cierra, manos que se juntan para hacer sonar una sucesión de aplausos lúgubres, llamas de una fogata que se prende con intensidad, bolsas de papel arrugadas por una mano… Con los ojos abiertos, fijos sobre la página web del instituto Goethe (Instituto Cultural Alemán) donde se alojan los clips de audio con diferentes sonidos recogidos en una expedición por los picos nevados de la cordillera de Pamir, en Asia, el sonido es igual pero la preocupación se incrementa.

El Instituto Goethe reúne en su portal los resultados de un proyecto, denominado, Glacier músic, en el que científicos y artistas se unieron para generar obras tomando como base el sonido del deshielo de los glaciares. La iniciativa, convocada en el 2011, resultó en una serie de conciertos, concursos para niños y jóvenes y obras de arte que buscaban generar conciencia en la población sobre uno de los fenómenos ambientales que más afecta el ecosistema: el deshielo. (Vea: Arte contra el desperdicio de agua)

La líder de esta proeza fue Charlotte Streck, directora del grupo consultor Climate Focus, especializado en el derecho y la política de cambio climático. Su pasión por la defensa del medio ambiente la encontró en los años ochenta, cuando descubría las páginas de los periódicos plagadas de titulares sobre el agujero de la capa de ozono. “Yo era muy joven, lo que puede explicar por qué estas noticias me impresionaron tanto. Seguí esa primera llamada y nunca me arrepentí”, afirma la alemana.

Fue gracias a esa pulsión de adolescente que Charlotte entró a estudiar biología y derecho, para después dedicarse a la consejería ambiental de diferentes organizaciones, entre las que se cuentan El Banco Mundial, El Centro de Derecho  Internacional del Desarrollo Sostenible de la Universidad de McGill (Canadá) y el proyecto Selva Tropical del Príncipe de Gales. Su convicción la ha llevado a proponer otra visión frente al cambio climático, una visión mediada por el discurso artístico positivo, que en lugar de atemorizar a los seres humanos los lleve a entender la situación en la que se encuentra el planeta y a tomar medidas personales, todo a través del arte.

“Los científicos han llegado a la conclusión de que los mensajes que se centran en grandes eventos catastróficos crean más resignación en la gente que las acciones positivas. La población se siente pequeña e impotente cuando se enfrenta a lo que ve como un evento inevitable”. Por eso, después de Glacier music Charlotte, en compañía del video artista irlandés Lillevan, creó otro proyecto similar pero en otro continente. (Vea: El hombre que transforma los rayos del sol en arte)

Sinfonía trópico es la nueva iniciativa que dedicará sus esfuerzos a generar una plataforma para la expresión artística y el diálogo en torno a la biodiversidad, la riqueza natural de Colombia y las amenazas que acechan este tesoro natural. Para esto el equipo  se trasladó en noviembre a la región de Apartadó (Antioquia-Colombia)  en donde reunieron distintos artistas nacionales y los involucraron con la comunidad local a través de música, teatro, murales y talleres de todo tipo.  En este lugar, los miembros del proyecto descubrieron el gran riesgo al que se enfrentan los bosques, los manglares y otros ecosistemas. Para el próximo año la iniciativa se trasladará al Orinoco, Amazonas, Chocó y terminará en los páramos colombianos. Los mejores trabajos que resulten de esta travesía serán presentados en Bogotá del 16 al 21 de noviembre de 2015 y la idea es que el próximo año se extienda esta propuesta a otros lugares del continente y seguir transmitiendo el mensaje: es hora de abrir los ojos, escuchar a la tierra y hacer nuestro aporte desde el arte, la palabra, la ciencia y, especialmente, desde la acción.


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