¿Quién paga por el costo de los objetos que compramos? definitivamente, no las compañías que los venden.

Annie Leonard, creadora y narradora de ‘La historia de las cosas’, cuenta en su blog para el diario The Huffington Post que un día se levantó y quiso comprar un radio que fuera económico. Fue a la tienda más cercana y encontró el producto perfecto para su necesidad: un radio pequeño que costana solo US$4.99. Una ganga. (Vea el documental completo al final de la nota)

Sin pensarlo compró el radio, pero cuando estaba caminando por la calle se hizo la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que este radio cueste solo US$4.99?  Si se tiene en cuenta el proceso para construir un radio cualquiera:  extraer los materiales, procesarlos y luego ensamblarlos, los 4.99 dólares no cubrían ni  la extracción de los materiales.

En ese momento Leonard cayó en cuenta de que el metal  para construir el radio probablemente había sido extraído en África; el petróleo encontrado en Irak; el plástico producido en China; el empaque importado desde Brasil o Canadá; y el aparato ensamblado en México por un niño que trabajaba horas extra en una maquila.

Fue ahí cuando tuvo la revelación más importante: ella no había pagado por el radio. Esto la llevó a hacerse una pregunta: ¿quién pagó por el radio?

Para responder esta respuesta Leonard se embarcó en una investigación  de la que sacó una conclusión: las grandes corporaciones, en  muchos casos, no se están haciendo responsables por los daños ambientales que están causando.  Y esto, concluyó, tiene que ver con algo que es llamado externalizar los costos.

Cuando una compañía externaliza costos sencillamente hace y vende productos baratos para que los consumidores no se pregunte de dónde vienen. Según David Korten, autor del libro Whenm Corporations Ruled The World¸ “los costos externalizados no desparecen, sencillamente son ignorados pro aquellas personas hache toman decisiones que hacen que otros incurran en esos costos”.

Lo que esto quiere decir es que las grandes  organizaciones están transfiriendo su responsabilidad ambiental y social a los consumidores al no invertir lo suficiente en el proceso de construcción de sus productos y vender productos que son altamente dañinos para el planeta y que, como el radio de US$4.99, son de baja calidad y durabilidad.

Esta conclusión final fue la que respondió la pregunta de Annie: ¿quién pagó por el radio? El radio lo pagaron muchas personas: algunas con la pérdida de recursos naturales;  otras con menos aire limpio y más problemas pulmonares; otros –trabajadores en este caso–  al tener que pagar sus propias prestaciones de salud y pensión; y, en los casos más tristes, los niños pagaron con su futuro. En África más de la mitad de los niños en edad escolar trabajan en minas antes de los 5 años.

Todo esto llevó a que Leonard creara un pequeño documental denunciando cómo vivimos,  cómo nos relacionamos con los objetos que compramos y, sobre todo, de dónde vienen esos objetos y, cuando dejan de ser útiles, hacia dónde van.

Ese documental es ‘La historia de las cosas’, que ya tiene más de 15 millones de vistas. Así mismo, de ahí nació el proyecto la historia de las cosas, una organización  que funciona con fondos públicos y privados y que se dedica a recoger fondos, patrocinar programas educativos y a crear películas que son transmitidas en línea y que, como el primer documental, exploran casos y situaciones clave para entender nuestra relación con los objetos y con nuestros hábitos de consumo que son, al final, nuestra relación con el mundo.

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