Transporte público en Bogotá.

El transporte público ha sido asociado a múltiples enfermedades, en muchos casos provenientes de la contaminación que éste genera. Incluso, se ha hablado de que en las grandes ciudades o en aquellas en crecimiento, el tiempo que las personas invierten en trasladarse de un lugar a otro y el hacinamiento propio de buses y metros, inciden en los casos de depresión de los ciudadanos.

Ahora, un estudio trae a colación el tema de la formación de ideas preconcebidas en relación a la raza, generadas por la utilización de medios masivos de transporte.

Ryan D. Enos, profesor asistente de Gobierno de la Universidad de Harvard realizó un experimento para evaluar las reacciones de personas blancas en comunidades homogéneas estadounidenses,  hacia personas mexicanas en las estaciones de tren.

De acuerdo al diario The Boston Globe, el profesor y sus investigadores  contrataron a un grupo de inmigrantes mexicanos, en su mayoría hombres jóvenes.  Posterior a esto, las personas eran ubicadas en varias estaciones del metro, la mayor parte del tiempo hablando en español.

Para probar los efectos de este experimento, Powers, autora del artículo del Globe explica que los usuarios habituales llenaban una encuesta con tres preguntas sobre inmigración.

En la fase del análisis de las respuestas, Enos y su grupo notaron que estas empezaron a variar con el paso de los días.

En el artículo se explica que después de tres días de que los usuarios habituales del metro entraron en contacto con los inmigrantes mexicanos, sus respuestas eran “menos entusiastas” a aumentar el número de inmigrantes en Estados Unidos, “menos dispuestas” a aceptar indocumentados en el país, e incluso, reflejaban rechazo hacia idiomas diferentes al inglés.

Después de una semana, estas posiciones empezaron a ser menos rígidas, aunque los usuarios aun se mostraban inquietos antes los inmigrantes.

“Un conflicto inicial es esperado en las regiones propensas a la diversidad” explica Enos, quien agrega que los resultados “mostraban que con contacto prolongado o interacción interpersonal se puede disminuir el primer impulso excluyente”.

Sin embargo, otros investigadores como Sam Sommers, profesor asociado de psicología de la Universidad de Tufts y citado en el artículo de Powers, proponen que las interacciones en el transporte público son “muy cortas y superficiales” para generar cambios duraderos en la percepción y el prejuicio.

Sommers resalta que este tipo de estudios puede ser comparado con otras investigaciones culturales que han examinado este mismo fenómeno en el escenario laboral, educativo y militar. Estos, ha concluido que aunque inicialmente las tensiones que genera la diversidad son “muy altas” con el tiempo “los efectos negativos en la cohesión y la moral empiezan a disminuir, y la diversidad se convierte en un activo”. 

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