Cuando a finales del año pasado se empezó a hablar de la posibilidad de que se presentará un fenómeno de El Niño, las alarmas comenzaron a prenderse para diferentes actividades agrícolas, por los posibles efectos que se pudieran dar como consecuencia del mismo.

La no muy grata experiencia dejada por este fenómeno registrado en 2015-2016 y considerado como el más fuerte en los últimos 60 años, generó expectativa pues las escasez de agua y las altas temperaturas afectaron la gran mayoría de actividades agrícolas, generando un impacto en la oferta de productos y por ende en los precios de los mismos.

En aquel momento, las categorías más impactadas fueron, entre otras, hortalizas, legumbres, cereales, frutas, tubérculos y plátano, al ser, en su mayoría, cultivos de ciclo corto.

Afortunadamente, en esta oportunidad las cosas parecen diferentes. Productos como la papa, el arroz, el café y las flores, no registran hasta el momento mayores afectaciones.

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Germán Augusto Palacio, presidente de la Federación de Productores de Papa (Fedepapa), indica que los empresarios del sector no evidencian mayores inconvenientes, debido a que muchos de ellos retrasan sus siembras para evitar las heladas que se presentan en los primeros meses del año.

Sin embargo, si la ola de calor se extiende hasta marzo o abril, la situación puede complicarse porque se trata de un cultivo que requiere de altos volúmenes de agua, lo que generará que haya una reducción en la producción.

El año pasado, la producción total de papa en el país fue de aproximadamente 2,8 millones de toneladas, sembradas en 130.000 hectáreas. El presidente del gremio manifiesta que están trabajando para rebajar el número de hectáreas con el fin de incrementar el nivel de productividad; es decir, producir más en menos áreas.

Hace unos 4 años se producían entre 18 y 19 toneladas por hectárea; en este momento el dato es de 22 y el objetivo es este año alcanzar 23, cifra que se ubica por encima de la media mundial.

“El propósito es incrementar la productividad para ser más competitivos con la idea de que se aumente el consumo de papa que en este momento es de 42 kilos per cápita”, dice.

Las ventas del sector están concentradas principalmente en el mercado local, pero a pesar de las dificultades que pueda traer el fenómeno del Niño, Palacio dice que el suministro está garantizado para  todo el año, lo que resulta determinante, pues la papa es el segundo producto más consumido en el país después del arroz.

Inventarios suficientes

Precisamente en el tema de arroz, la oferta también está garantizada para los próximos meses. El presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), Rafael Hernández, dice que esta industria terminó el año con inventarios de más de 750.000 toneladas de arroz paddy; lo que garantiza que el grano estará disponible y no habrá problemas de oferta. 

En Colombia el área sembrada de arroz es cercana a las 500.000 hectáreas, las cuales están distribuidas en 210 municipios y la producción suma cerca de 2,8 millones de toneladas, mientras que el valor de la cosecha puede alcanzar los $3 billones. Hernández precisa que en los Llanos Orientales la cosecha normalmente se siembra en marzo, cuando tradicionalmente empieza la temporada de lluvias, pero si no hay suficiente agua en ese momento, la siembra se aplaza unos días, como una forma de hacerle frente a la sequía.

Los caficultores, por su parte, confían en que el fenómeno del Niño no será fuerte y que, por su carácter moderado, sería favorable para los cultivos del grano, lo que ayudará a que se logre el volumen de producción que para este año esperan que se ubique entre 13,5 millones y 14 millones de sacos de café.

Por el lado floricultor tampoco hay preocupaciones. Augusto Solano, presidente de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), precisa que este es un sector que hace un uso eficiente del agua porque utiliza, en su mayoría, sistemas de riego por goteo, lo que permite llegar a la raíz de la planta. Estos empresarios usan mucha agua subterránea y tienen la buena práctica de almacenar aguas lluvias en reservorios, lo que les permite prepararse para las temporadas de escasez.

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Por ahora, lo claro es que el Niño no está afectando los planes del sector para San Valentín, una de las mejores temporadas del año para el sector pues venden alrededor de unos 520 millones de flores.

No obstante, Solano espera que la temporada de calor no se prolongue tanto; pues luego en mayo viene el Día de la Madre, la segunda fecha más importante del año para los cultivadores de este producto y el objetivo es que los niveles de producción sean los adecuados.

Un aspecto clave que es transversal a los diferentes sectores productivos del agro es que, en su mayoría, avanzan en procesos de tecnificación, en el mejoramiento de las semillas y en prácticas sustentables que son trabajadas por grandes, medianos y pequeños productores, que les permiten responder de una mejor forma a los desafíos climáticos.

Su principal objetivo es minimizar los costos de producción sin incrementar el impacto ambiental. Uno de los temas en los que más trabajan es en la optimización del riego, como una forma de hacer más rentables sus negocios y hacer eficiente el uso del agua.

Así las cosas, por ahora no hay preocupación de los empresarios del campo; aunque no bajan la guardia para enfrentar cualquier eventualidad que en materia climática se les pueda presentar.