* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Bogotá se ha enfrentado a distintos retos en los que su ciudadanía ha tenido que ser consciente de su interdependencia con otros seres humanos y la naturaleza. Un ejemplo de ellos fue la crisis de agua de 1995, la cual hizo que los ciudadanos redujeran el consumo de agua de la ciudad por lo menos en un 15 por ciento.

Con cultura ciudadana y sin necesidad de racionamientos, la capital superó la crisis contra todo pronóstico pues, hasta ese entonces, no se conocía ninguna ciudad del mundo donde se hubiera logrado ahorrar más del dos por ciento de agua de manera voluntaria.

Este hecho, que preocupó a Bogotá pero que demostró que es posible cumplir metas colectivas a partir del comportamiento cívico, fue recordado por el subsecretario de Cultura Ciudadana, Henry Murrain, en una rueda de prensa llevada a cabo en la mañana de este jueves, en la que se le presentó a la ciudadanía un nuevo reto.

En la imagen el subsecretario de Cultura Ciudadana, Henry Murrain, durante la rueda de prensa. Foto: captura del evento.

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"La basura no es basura". Ese fue el lema y la campaña con la que la Alcaldía de Bogotá, la Secretaría Distrital de Ambiente, la secretaría de Cultura, Recreación y Deportes, la Secretaría de Hábitat, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) y los habitantes de Mochuelo, propusieron a los ciudadanos aumentar el aprovechamiento de residuos en las próximas dos semanas.

En el evento, llevado a cabo desde la Plazoleta de Banderas, la administración distrital presentó esta iniciativa con el objetivo de promover el manejo sustentable de los residuos, fortalecer la cultura ciudadana alrededor del reciclaje, dignificar la labor de los recicladores y reducir la cantidad de residuos que llegan al relleno sanitario de la ciudad.

La basura no es basura. Ese fue el lema y la campaña con la que se propuso a los habitantes de la capital que en las próximas dos semanas se aumentara el aprovechamiento de residuos. Foto: Secretaría Distrital de Ambiente. 

“Tenemos que relacionarnos con la basura de una forma productiva. Bogotá ha cambiado el destino de la ciudad a través del comportamiento. La gente quiere ayudar, quiere aportar a la ciudad, pero muchas veces no sabe cómo hacerlo. Este reto está lleno de pequeños detalles, de pequeñas acciones que puedan cambiar el destino de la ciudad, del país y del planeta”, dijo al respecto el secretario de Cultura, Recreación y Deporte, Nicolás Montero.

El reto consiste en incrementar en 600 toneladas los residuos que se aprovechan en la ciudad, pasando de 8.400 toneladas aprovechadas a 9.000. Asimismo, incluye la meta de conocer y aprender cómo separar de manera correcta los residuos en el hogar.

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“Hay algunos envases y empaques que podemos reutilizar en nuestra casa. Cuando definitivamente no los vayamos a utilizar debemos lavarlos y disponerlos en la bolsa blanca. Estos recipientes pueden entrar a una segunda cadena productiva y convertirse en nuevos productos. Todo parte del concepto de economía circular, en cómo hacemos para generar menos residuos”, dijo la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

La recicladora Sonia Osorio, junto a Kevin Soto y Karen Suárez, dos niños habitantes de Mochuelo, ubicado en Ciudad Bolívar al lado de Doña Juana, recalcaron la invitación a los bogotanos, partiendo de la situación de contaminación ambiental a la que se tienen que enfrentar de forma directa por la cantidad de residuos generados en la ciudad.

Mediante un breve resumen, los pequeños recordaron a las personas cómo clasificar y disponer adecuadamente estos elementos en las bolsas blancas, negras y verdes.

“Los depósitos de residuos son espacios muy importantes de nuestros lugares de vivienda y trabajo. Cuando hacemos una correcta separación de los residuos, contribuimos en esta cadena de reciclaje y facilitamos esta tarea que tienen los separadores en la ciudad”, dijo Sandra Tibamosca, secretaria encargada de Hábitat.

Kevin Soto y Karen Suárez, dos niños habitantes de Mochuelo, recordaron a las personas cómo clasificar y disponer adecuadamente estos elementos en las bolsas blancas, negras y verdes. Foto: Secretaría Distrital de Ambiente. 

Sobre este último aspecto, Álvaro Parra, subdirector de aprovechamiento de la UAESP, explicó que cuando la ciudadanía separa los residuos desde sus hogares, también contribuye a mejorar ingresos y calidad de vida de los recicladores.

“Desde el Estado estamos promoviendo procesos industriales, estamos ayudándoles a que sean visibles en toda la ciudad. Les ofrecemos once bodegas, en las que pagamos arriendo, para que establezcan sus procesos de aprovechamiento. También los estamos apoyando en todo su proceso de carnetización. El año pasado hicimos el pilotaje de 75 triciclos para la recolección de los elementos. Vamos a hacer evaluaciones de ellos para hacer un esquema del sistema de transporte. La mayoría de los recicladores trabajan con carretilla, esto hace que tengan que hacer un gran esfuerzo para desempeñar su labor”, manifestó Parra.

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Con la estrategia "La basura no es basura", la Administración busca que los ciudadanos conozcan más sobre la separación en la fuente.

“La correcta disposición es el punto de inicio de muchos beneficios ambientales para la ciudad: el uso de menos recursos naturales para la elaboración de materias primas, generación de energía y producción de abonos para enriquecer nuestros suelos. Al disminuir los elementos que van a Doña Juana, se le puede dar un mejor manejo al relleno y así evitamos riesgos de contaminación de suelos, cuerpos de agua y del aire”, añadió la secretaria de Ambiente.

Finalmente, Urrutia destacó los logros en esta materia durante 2020. De acuerdo con la funcionaria, el reciclaje creció considerablemente, al pasar del 18,73 por ciento en 2019 a 24,23 por ciento.  De igual forma, se evitó que fueran enterradas más de 167.000 toneladas de residuos en Doña Juana. Lo que quiere decir que los ciudadanos dejaron de enviar a este relleno más de 2.047 toneladas de residuos por día.