Como todos los años por esta época, las águilas cuaresmeras se encuentran de paso por el país umbo al sur del continente. Pero su largo viaje bien puede terminar en algunas áreas del departamento del Tolima donde ya es tradición su caza. El Cañón del Combeima, Mariquita y el municipio de Lérida, son los sitios en donde más presión reciben.

Ante esta realidad recurrente, la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) y la Fundación Río Cocora, en conjunto con la Policía Ambiental y el Ejército, adelantan operativos para prevenir y castigar acciones que atentan contra la vida de estas aves migratorias.

A través de campañas de sensibilización con la comunidad y visita a lugares en los que se han presentado denuncias de caza de la especie, las autoridades buscan que la estadía de estas aves en el departamento no las ponga en riesgo.  

A comienzos de esta semana un hombre de 38 años y sus dos hijos menores de edad fueron capturados por miembros del Ejército cuando adelantaban labores de cacería en la vereda Berlín, del Cañón del Combeima. Los capturados fueron puestos a disposición de las autoridades para ser judicializados por llevar a cabo este tipo de prácticas que están prohibidas en el país.

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Olga Lucía Alfonso, directora de Cortolima invitó a la comunidad de Ibagué y en general a todos los habitantes por donde hacen tránsito estas aves para que se abstengan de realizar estas acciones de caza y que brinden información a las autoridades en caso de que vean que alguien lo está haciendo.

¿Qué hace esta especie en el país y cuál es su importancia?

Las águilas cuaresmeras son aves rapaces migratorias importantes para los ecosistemas que visitan en la región, porque ejercen un control biológico sobre otras especies como insectos, roedores, reptiles y aves.

Normalmente para la época de Semana Santa migran y regresan desde la parte sur de Suramérica hacia Estados Unidos y Canadá. Ingresan por el sur a Colombia y entran al Tolima por Planadas, suben por los municipios de Rioblanco, San Antonio, Ibagué, Anzoátegui, Santa Isabel, Líbano y Mariquita, principalmente, entre los meses de febrero y abril, según da a conocer Cortolima. 

Las águilas cuaresmeras son originarias de Estados Unidos y Canadá. 

La travesía de estas aves abarca 13 países en un recorrido que puede alcanzar entre 10.000 y 12.000 kilómetros. En lo que se denomina Ruta Migratoria Otoñal, estas aves viajan a Bolivia, Chile, Brasil y Argentina, en busca de mejores condiciones climatológicas y alimento, luego en su regreso a sus países de origen, pasan por el territorio colombiano. 

La Corporación Autónoma del Tolima, recuerda que la caza de dicha especie está prohibida en Colombia y se considera un comportamiento que afecta la fauna silvestre. El incumplimiento de esta normatividad tiene una sanción de multa económica de hasta de treinta y cinco mil salarios mínimos legales mensuales vigentes y prisión de 48 a 108 meses, de acuerdo con el Código Penal.

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Además, aclara que el consumo de las aves cuaresmeras o alguna de sus partes puede causar enfermedades mortales, ya que se alimentan de roedores y pueden trasmitir enfermedades al ser humano, pues estos animales pueden transmitir bacterias o virus que pueden resultar muy perjudiciales para la salud. Se tiene la creencia de que agunas partes del cuerpo de estas aves curan enfermedades. Hasta sus patas se usan para "parar tormentas", entre otros.

A pesar de esto, las águilas cuaresmeras, de las que hace unos 15 años llegaban alrededor de un millón, de acuerdo con las estimaciones de las autoridades ambientales, siguen siendo siendo muy vulnerables frente a la amenaza de los cazadores, quienes en ocasiones las atacan para consumirlas y en otras, solo por deporte. Normalmente son atacadas en la noche cuando descansan en las copas de los árboles luego de haber realizado largos viajes.