Peces en los canales y la laguna de Venecia, delfines en el puerto de Cagliari, patos silvestres nadando en las fuentes de agua y jabalíes pasendo por de Roma, son algunas de las imágenes que han rodado por redes sociales sobre el comportamiento de la naturaleza durante los aislamientos de las ciudades para intentar mitigar el coronavirus.

En Bogotá, durante el primer día del simulacro de aislamiento voluntario declarado por la Alcaldesa Claudia López, un ciudadano grabó a un zorro cangrejero deambulando por un conjunto residencial en el barrio de Santa Bárbara, ubicado en la localidad de Usaquén, en el norte de la ciudad.

Martín Peñalosa, amigo del ciudadano que captó al zorro, fue el encargado de publicar el video en sus redes sociales, lo que motivó centenares de comentarios de expertos, funcionarios públicos y comunidad en general.

Jorge Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, fue uno de los primeros en reaccionar. En un hilo informó que este es el tercer reporte reciente de zorro cangrejero en la ciudad. Los dos primeros fueron en 2016 y 2017.

Brigitte Baptiste, ambientalista y hoy rectora de la EAN, dijo que es fácil observar a estar especie de zorro en los caminos rurales y fincas de Bogotá. "Siempre grato verte", dijo. 
La concejal Andrea Padilla, activista por los derechos de los animales, se comunicó con Peñalosa (la persona que lo grabó e hizo el reporte en Twitter) para conocer más detalles de la presencia del mamífero. “Ya no está en el lugar. Le pedí que si lo vuelven a ver me avise. La primera entidad que debe ser notificada es la Secretaría Distrital de Ambiente”, dijo en su cuenta de Twitter.

El zorro cangrejero (Cerdocyon thous), es uno los mamíferos más comunes en América Latina. Tiene un gran parecido al perro, por lo cual muchas veces es confundido con el animal doméstico.

Vive en regiones costeras y montañosas de países como Argentina, ?Bolivia, Brasil, Colombia, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Tiene un pelaje gris y castaño y alcanza a medir hasta 70 centímetros. 

En Bogotá habita en los terrenos boscosos de los cerros orientales, razón por la cual los habitantes de localidades como Usaquén y Chapinero logran observarlos.