La Serranía de Peñas Blancas, en el Huila, cuenta con una hoja de ruta para su manejo y ordenamiento durante los próximos cinco años, gracias a la aprobación del Plan de Manejo Ambiental aprobado por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (CAM).

Para su formulación, un equipo interdisciplinario evaluó las fortalezas ambientales y las principales presiones a las que se enfrenta esta área protegida, que abarca 32.793 hectáreas entre los municipios de Palestina, Acevedo, Suaza, Pitalito y Timaná. 

“Esta es una muy buena noticia para el departamento y especialmente para el sur del Huila. Este es un importante ecosistema de Distrito Regional de Manejo Integrado que desde ahora cuenta con un instrumento que traza una estrategia de mediano plazo para garantizar su protección”, destacó Camilo Agudelo Perdomo, ddirector general de la CAM.

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La Serranía de Peñas Blancas es un sistema montañoso conexo a la cordillera oriental en el Macizo Colombiano - Reserva de Biósfera Cinturón Andino.

Esta área protegida provee un importante recurso hídrico a habitantes de la zona. Foto: CAM

Esta área protegida de carácter regional fue declarada en el año 2018 y desde entonces se viene adelantando el proceso de formulación del Plan de Manejo de la mano con las comunidades y demás actores de este importante ecosistema. Esta hoja de ruta es el resultado de la construcción conjunta con los actores estratégicos relacionados con el área protegida. Se adelantaron 34 jornadas en los 5 municipios, con la participación de 227 personas.

Esta zona es de gran interés por su biodiversidad singular con bosques de roble negro y el recurso hídrico que provee a los habitantes de región sur del departamento del Huila.

“Tenemos unos valores de conservación de relevancia, no solo para el Huila sino para el país. Esta zona es el foco de conservación del Roble Negro que es una especie endémica de nuestro país y la Serranía de Peñas Blancas representa hoy el área de mayor extensión y mejor continuidad entorno a la protección de esta especie de flora que tiene un grado de amenazada importante”, precisó Agudelo Perdomo. 

Amplia biodiversidad

Los bosques localizados sobre la Serranía de Peñas Blancas pertenecen a comunidades de roble negro como especie dominante, de gran importancia dada su distribución restringida a cuatro localidades en el país. Adicionalmente, la Serranía provee de recurso hídrico a gran parte de la población del sur del departamento, entre los que se incluyen cerca de 66.000 personas que se abastecen de 78 acueductos de esta área protegida.

El desarrollo sostenible de las comunidades será clave en el plan de manejo ambiental. Foto: CAM

La Serranía Peñas Blancas tiene también una alta importancia en la conectividad, dada su relación con otras áreas protegidas como el Parque Natural Regional Corredor Bilógico Guacharos-Puracé, los Parques Nacionales Naturales Cuevas de Los Guacharos, Alto Fragua Indiwasi, Serranía de los Churumbelos y Puracé. El área se encuentra localizada en la Reserva de Biósfera Cinturón Andino y se integra al norte con la estrategia del Corredor Andino-Amazónico.

Objetivos de conservación

Son varios los objetivos que se pretenden con el plan de manejo. El primero es preservar la condición natural de los bosques de roble y su biodiversidad asociada en espacios que representan los ecosistemas del Orobioma Andino y Subandino de la cuenca alta del Magdalena.

De igual forma, busca garantizar corredores de conectividad de hábitats a partir de sistemas productivos diseñados para contribuir a la conservación de especies endémicas, amenazadas y migratorias asociadas a los bosques de roble del área.

El área protegida de la Serranía de Peñas Blancas tiene más de 32.000 hectáreas. Foto: CAM

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Otro de los propósitos es mantener y restaurar las coberturas vegetales y la calidad de agua de las subcuencas de los ríos Suaza, Guarapas y Timaná que hacen parte de la cuenca alta del Magdalena para la provisión de servicios hidrológicos esenciales para las comunidades de la zona de influencia de la Serranía.

Por último, se pretende promover el desarrollo sostenible de las comunidades que habitan el área, teniendo en cuenta la importancia ambiental estratégica de la Serranía y las condiciones sociales, económicas y culturales de su población.