* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Las lluvias no dan tregua en el territorio nacional. Al fenómeno de La Niña se le sumó el paso del huracán Iota y las fuertes precipitaciones que han causado estragos en 25 departamentos de Colombia.  

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El río Bogotá da cuenta de ello. Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), el afluente más importante de la sabana, ha registrado un ascenso de sus niveles debido a las lluvias presentadas en los últimos 10 días, precipitaciones que no se veían desde 2016.

Aunque por el momento no se han registrado daños por las lluvias en la cuenca del río Bogotá, que abarca 46 municipios de Cundinamarca y la capital del país, la entidad le pide a la comunidad estar alertas y acatando las medidas de prevención pues las precipitaciones podrían continuar y aumentar los niveles del río.

 

Aunque no hay daños registrados por estas crecientes súbitas, es importante que las personas sigan alerta y atentiendo las medidas de prevención. Foto: CAR

De las tres cuencas que conforman el río Bogotá, la más alterada ha sido la media, que va del municipio de Cota hasta el Salto de Tequendama, en donde a la altura del Puente La Virgen se registran aumentos en los niveles de hasta cuatro metros. Mientras que en el Puente Cundinamarca en Funza, el río llega a 3,5 metros, un nivel que, según la CAR, no se registraba desde hace mucho tiempo.

Por otro lado, las compuertas de Alicachín, en Soacha, han ayudado a regular el caudal aguas abajo, de 122 metros cúbicos por segundo. Igualmente, las compuertas de Tolón, en Chiquinquirá, siguen abiertas para controlar los niveles del río Suárez. 

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En el municipio de El Colegio, el caudal es de 162 metros cúbicos por segundo. En los ríos Apulo, Calandaima y otros afluentes que llegan al Bogotá, no se han registrado crecientes importantes que lleven a situaciones de emergencia.

Las compuertas de Alicachín, en Soacha, han ayudado a regular el caudal aguas abajo. Foto: CAR

En la laguna de Fúquene, a unos 80 kilómetros de Bogotá, las fuertes lluvias no han causado una situación crítica, por lo cual la CAR no lanzó una alerta en esta zona de Cundinamarca.

Las llamadas cuencas no reguladas, como las derl río Negro, Sumapaz y la vertiente oriental del río Magdalena, presentaron crecientes súbitas que fueron rápidas y ya bajaron a niveles manejables.

Respiro para los embalses

Las lluvias han ayudado a que los embalses se recuperen. Según la CAR, hace algunas semanas preocupaba los bajos niveles de los cuatro sistemas de embalses y de la cuenca de la laguna de Fúquene, pues estaban por debajo de la mitad de su capacidad.

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Sin embargo, la llegada de la temporada de lluvias ha sido un respiro para estos lugares, especialmente para el Neusa, que en la última semana llegó al 48 por ciento de su volumen útil, y el Sisga, que alcanzó el 50 por ciento. 

El Neusa ha podido recuperarse gracias a la temporada de lluvias, alcanzando el 48 por ciento de su nivel útil. Foto: CAR

Tominé, por su parte, llegó al 36 por ciento de su capacidad, lo cual es considerado normal por la CAR.

Hace algunos días, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) recomendó alejarse de las márgenes de los afluentes y no cruzarlos cuando llueva. Así como estar constantemente monitoreando las alertas hidrológicas del Instituto a través de su página web.

Otras recomendaciones del Ideam para hacerle frente a las crecientes súbitas en la cuenca son las siguientes:

  • Estar atentos durante los próximos días a los comunicados e información emitida por el Ideam y las demás autoridades locales y municipales de emergencia.
  • Atender las indicaciones y recomendaciones de las entidades de control, organismos de emergencia y de respuesta.
  • Disponer y compartir con los familiares y vecinos los números telefónicos de los organismos de respuesta municipales.

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  • Monitorear el estado de los acueductos veredales y realizar su mantenimiento preventivo.
  • Tener a la mano un maletín con copia de los documentos de identidad de cada uno de los integrantes del núcleo familiar, prendas de vestir de recambio, alimentos enlatados, agua, silbato, un radio con pilas y una linterna.
  • Protegerse de la lluvia con paraguas o impermeable y salir abrigado para evitar resfriados.
  • Conocer y revisar los planes de emergencia, las rutas de evacuación y los puntos de encuentro.
  • Descargue en su celular las aplicaciones Yo Reporto y Mi Pronóstico, y sea parte activa de los procesos de gestión del riesgo.
  • No arrojar basuras ni escombros en quebradas, ríos y calles de centros urbanos.