Superar el aumento de la temperatura global en más de 1,5 grados centígrados tendría graves efectos sobre el mercado laboral global, especialmente en sectores económicos fundamentales para países de ingreso medio que dependen de la agricultura, la construcción, la explotación de minerales, el sector manufactura y fuentes de energía fósil, como es el caso de Colombia. 

El futuro de la empleabilidad de la próxima década estará marcado por la transición energética y los efectos poco predecibles del cambio climático. La economía circular y las nuevas plazas de empleo de la economía verde se quedan cortas frente a la afectación potencial de cerca del 34 por ciento del empleo global.                                                                                                                   

Las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento creciente de la deforestación y el uso de fertilizantes, entre otras causas, están generando un aumento acelerado de la temperatura global que materializaría sus consecuencias sobre las actividades de empleo realizadas al aire libre, el deterioro de las cosechas globales y la acidificación de los océanos. Lo anterior impactaría negativamente en el abastecimiento de alimentos, las cadenas de suministro y la generación de puestos de trabajo. 

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hay 3.300 millones de personas ocupadas en el contexto global, que en su gran mayoría dependen de actividades como la agricultura y manufactura, con el 26 por ciento y 15 por ciento, respectivamente. El 22 por ciento corresponde a negocios administrativos y el 25 por ciento a comercio.

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En Colombia, la situación no es diferente. De acuerdo con datos de la Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), de los 17,2 millones de población ocupada, alrededor del 17,3 por ciento está empleada por el sector primario, es decir, en actividades de extracción y obtención de materias primas, como la agricultura, la ganadería, apicultura, acuicultura, pesca y minería, entre otras. 

La pesca es una de las actividades impactadas por el calentamiento global. Foto: Guillermo Torres

El sector de la construcción tampoco es ajeno a esta problemática dada su dependencia de las condiciones climáticas y su exposición a enfermedades laborales relacionadas con la polución, humedad y altas temperaturas. En el mundo, el 7 por ciento de la ocupación global depende de la construcción, según la OIT. En el país, según las estadísticas del Dane, del total de la población ocupada, se estima que también el 6,1 por ciento trabaja en esta actividad económica.

En total el sector primario y la construccion generan el 25 por ciento del empleo en el país, el cual podría verse impactado de alguna manera por los efectos del cambio climático en la próxima década. Según Adecco, los riesgos obedecen a que se trata de empleos están directamente ligados a la estabilidad de los ecosistemas naturales.

Reducción de emisiones contaminantes 

Con la firma del Acuerdo de París uno de los principales compromisos fue la reducción de las emisiones contaminantes y la disminución del aumento de la temperatura global. Como respuesta a este objetivo, es inminente la transición energética hacia la llamada economía verde que generará, entre otras cosas, el reemplazo de las plazas de trabajo que se perderían con la reducción de actividades de extracción y refinamiento de petróleo o extracción de carbón y gas natural. De esta forma, se avanzaría hacia el fortalecimiento de la industria de energías limpias y el crecimiento de la fabricación de vehículos eléctricos, por ejemplo.

El sector construcctor en el país genera más del 6 por ciento del empleo total. Foto: Guillermo Torres

Un cambio hacia una economía verde podría crear 24 millones de nuevos empleos en todo el mundo para 2030, si las políticas correctas se ponen en marcha, dice la Organización Internacional del Trabajo.

Según el estudio “Employment Impact of Climate Adaptation” de la OIT, el impacto será significativo si se tiene en cuenta que a nivel global el 34 por ciento de la ocupación es al aire libre y depende de condiciones ecosistémicas. El detrimento de estos activos tendrá una repercusión directa sobre la productividad y las plazas de trabajo disponibles.

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El aumento acelerado de la temperatura global tendría además consecuencias sobre los trabajadores en campo, o al aire libre, con la aparición de enfermedades laborales como el estrés por calor. Según la OIT esta nueva condición podría generar pérdidas en términos de productividad de cerca de 80 millones de trabajos alrededor del mundo para 2030, o el equivalente a la pérdida de 2,2 por ciento del total de horas laborales actuales.

De acuerdo con Nicolás Corredor, gerente de Mercadeo, Sostenibilidad y Comunicaciones en Adecco Colombia, "las consecuencias del cambio climático se verán exacerbadas en países con niveles elevados de pobreza. Si a la ecuación sumamos las precarias condiciones laborales del sector no formal y el conflicto armado, vemos la necesidad de actuar a una mayor velocidad respecto a este tema".

Para Corredor, "el empleo como lo conocemos hoy ya se está transformando. Sin embargo, el cambio climático en 2030 puede tener un efecto muy superior al generado por la covid-19 sobre la economía actual y sus empleos. Ya no hablamos de prevención, debemos prepararnos para un panorama de mitigación y adaptación", concluyó.