* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

La Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, en su función de evaluación, control y seguimiento ambiental de los usos del agua, el suelo, el aire y los demás recursos naturales, sancionó a 295 empresas de los departamentos de Cundinamarca y Boyacá con multas de más de 9.400 millones de pesos.

Así lo comentó la autoridad ambiental, en la tarde de este lunes. Agregó, además, que el pasado 2020 fue el año en el que la entidad impuso más sanciones en su historia, a pesar de la pandemia del covid-19 y todas las medidas de aislamiento y cuarentena para hacerle frente. 

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Algunas de las acciones que llevaron a la CAR a la imposición de las multan fueron: emisiones atmosféricas sin cumplir con los requisitos de ley, tala de bosque nativo sin permiso, exploración de pozos profundos, intervención de área de ronda, ocupación de cauces sin autorización, captación ilegal, movilización de especímenes (es decir, de organismos vivos o muertos o cualquiera de sus productos, partes o derivados), ocupación de cauces e incumplimientos de obligaciones en el manejo de residuos, así como de las obligaciones a permisos y licencias otorgadas. 

El pasado 2020 fue el año en el que la CAR impuso más sanciones en su historia, a pesar de la pandemia del covid-19 y todas las medidas de aislamiento y cuarentena para hacerle frente. Foto: cortesía CAR.

Según Camilo Ferrer, director jurídico de la CAR Cundinamarca, con estas sanciones se busca sentar un precedente para que estas acciones que afectan al medioambiente se reduzcan.

Asimismo, Ferrer explicó que el dinero procedente de estas sanciones será invertido en “recuperar la capacidad ecosistémica de las áreas que han sido impactadas con estas infracciones ambientales”. 

De acuerdo con la información compartida por la entidad, la multa más alta impuesta el 2020 fue de 2.372,2 millones de pesos a una empresa de la capital del país por incumplimiento de las obligaciones que había adquirido en un permiso de adecuación de tierras con fines agrícolas. 

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“Se verificó disposición inadecuada de residuos sólidos ordinarios y el incumplimiento de los requerimientos de la autoridad ambiental respecto al Plan de Gestión Integral de Residuos (PGIR) al disponer escombros de manera inadecuada en un predio de la localidad de Suba”, afirmó Ferrer. 

El top tres de multas lo complementan una iglesia cristiana ubicada en el municipio de Fusagasugá, que fue sancionada con 1.171,3 millones de pesos por superar los niveles permitidos para la emisión de ruido, afectando a la comunidad de alrededor. Y un habitante del mismo municipio a quien se multó con 947,8 millones de pesos por descargar vertimientos de actividades domésticas sin permiso. 

Otros datos del 2020

El año pasado, la entidad ambiental rescató 598 animales silvestres, de los cuales 291 ya fueron retornados a su hábitat natural luego de cumplir un proceso de rehabilitación en el Centro de Atención y Valoración de Fauna (CAV), en el municipio de Tocaima. 

De acuerdo con Harold Gómez, biólogo de la CAR Cundinamarca, la mayor parte de los animales llegaron al CAV con signos de maltrato. “En el caso de las aves, estas llegan con plumaje de alas cortadas o picos rotos, y en la mayoría de las situaciones, con alto grado de improntación, es decir con comportamientos característicos de la convivencia con humanos”. 

Entre los grupos de animales con más casos de tenencia y comercio ilegal están aves como loros y pericos; reptiles como tortugas y serpientes, y mamíferos como primates. Foto: cortesía CAR Cundinamarca. 

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También, durante el 2020, la CAR retiró más de un millón de metros cúbicos de sedimento de la laguna de Fúquene, un cuerpo de agua dulce ubicado entre los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. 

“Le apostamos no solo a la recuperación de este cuerpo lagunar, sino que buscamos una recuperación integral de toda el área protegida delimitada en el sector de la cuenca alta del río Suárez con el fin de tener un ecosistema apto para que la fauna y la flora puedan interconectarse a través de corredores ecológicos”, explicó al respecto Luis Fernando Sababria, director general de la CAR Cundinamarca.