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El parque natural de Chiribiquete (Colombia) es ya patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Un largo proceso que ha sido posible gracias a científicos, políticos y funcionarios, y que cuenta con aporte alemán.
El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, ubicado en la parte central de la Amazonia colombiana, fue declarado Patrimonio Mixto (biológico y cultural) de la Humanidad según la UNESCO el pasado 1 de julio, tras un largo proceso para reconocer su ejemplaridad y riqueza. La también denominada ‘Capilla Sixtina de la Amazonía’ se caracteriza por su “extraordinaria belleza, innumerables cascadas, zonas cubiertas por extensos y altos bosques, otras cubiertas por sabanas y otras por vegetación muy particular asociada a los afloramientos rocosos”, dice a DW, Patricio von Hindelbrand, biólogo de origen alemán.

Fascinado por estos atractivos, creó la Estación de Investigaciones de Puerto Abeja, a inicios de los años noventa, a través de la Fundación Puerto Rastrojo, de la que es su Director Científico. “Se documentó la presencia de numerosas especies de plantas y de animales, varias de ellas endémicas y otras nuevas para la ciencia”, subraya. Asimismo, investigaciones posteriores permitieron concluir que esta región “constituye un punto de confluencia de elementos de flora y fauna pertenecientes a los ámbitos andino, del Orinoco, de la Guyana y de la propia planicie amazónica”, agrega.

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No obstante, la presencia de la guerrilla en la región obligó a Von Hindelbrand a abandonar sus investigaciones una década después de su inicio. “El año 2002 me informaron que el ejército iba a entrar a la zona y que era necesario que saliéramos. A los quince días entraron cerca de 17.000 soldados. La región fue aislada y se suspendieron los vuelos en avión durante al menos 3 años. Tan solo en 2011 pudimos regresar cuando ya la selva había invadido y se había “comido” la Estación De Puerto Abeja”, lamenta a la espera de volver a la zona una vez termine la reconstrucción que está llevando a cabo Parques Nacionales.

La actuación de esta institución colombiana ha sido clave para obtener el reconocimiento internacional. Su exdirector, Carlos Castaño-Uribe, fue el encargado de decretar la protección del parque en 1989. “Mi convencimiento de conservar este sitio fue aumentando en la misma proporción en que aumentaba nuestro conocimiento del patrimonio natural y cultural que encontrábamos”, señala.

Un largo camino para obtener la declaración

El camino para conseguir el reconocimiento internacional, que cuenta con una serie de requisitos muy estrictos, ha sido largo y ha tenido que superar diversas dificultades tal y como sucedió en 1993, cuando se inscribió por primera vez. “Nunca pudimos avanzar en la elaboración del Dossier Justificatorio por falta de una información adecuada, debido a que lo que estábamos observando y documentando en esos primeros años de investigación no era suficiente”, declara Castaño-Uribe.

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En 2005 se empezó a gestar el segundo intento, con la actual Directora de Parques, Julia Miranda. No obstante, “los expertos de la Unesco, consideraron que la capacidad interinstitucional y las políticas de protección no eran suficientes, y el contexto de guerra disminuían la capacidad de gobernabilidad del Estado para garantizar una adecuada protección del sitio”, lamenta.

Finalmente, una década más tarde, en 2017, el gobierno colombiano logró “demostrar las mejoras notorias de su capacidad de gestión que justificaban, no solo el Valor Único Excepcional (VUE) sino también su manejo del área a futuro”, dice el exdirectivo que ha estado apoyando el proceso en distintos cargos. “El escenario post conflicto fue un entorno muy favorable”, añade.

Para Miranda, que alaba el trabajo llevado a cabo junto al Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) con el apoyo de varios ministerios, el papel de ‘GEF Corazón de la Amazonía‘ fue clave para el ingreso en la lista de la Unesco. Asimismo, entre otras organizaciones que apoyaron la aplicación en la declaración, destaca la Sociedad Zoológica de Frankfurt con la que existe un convenio de cooperación técnica, logística y científica para “el manejo de las áreas protegidas del bioma amazónico que busca mantener las prioridades integrales de conservación y aportar a la conectividad entre la serranía de Chiribiquete y la planicie Amazónica, incluido su ámbito fronterizo”.

Protección del patrimonio natural y de la riqueza cultural indígena

Un día después de la declaración de la UNESCO, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos amplió el área de protección del parque, que actualmente es de cerca de 4,3 millones de hectáreas. “Con la ampliación de Chiribiquete incluimos biomas que se encuentran nula o escasamente representados en el Sistema Nacional de Áreas Protegida, se aumenta la protección de oferta hídrica de la Amazonia colombiana a un 60 por ciento, la protección a especies de consumo y la consecuente provisión de servicios para la humanidad”, detalla Miranda. También “protege las representaciones culturales milenarias de pueblos amazónicos en las más de 70.000 pinturas rupestres registradas, así como el territorio de pueblos indígenas en aislamiento”, agrega orgullosa la directiva colombiana.

Y es que además de albergar 708 especies de plantas únicas en el mundo, 216 especies de peces, 30 de mamíferos y 7 de primates, el territorio es hogar de, por lo menos, seis pueblos indígenas en aislamiento voluntario. “El valor excepcional universal de Chiribiquete es tanto por su riqueza natural como por la riqueza arqueológica y cultural que alberga. También hay una relación estrecha entre estos dos aspectos, ya que juntos, hacen que el sitio tenga estas características únicas en el mundo”, recalca Miranda puntualizando que esto le ha valido convertirse en el primer sitio mixto de Colombia.

El aislamiento de los pueblos indígenas, la deforestación y el uso de recursos mineros, desarrollo turístico y ganadero de las extensiones selváticas de los alrededores, son algunas de las amenazas que deberá afrontar el parque. “Colombia deberá reportar, al menos cada cuatro años, sobre el estado de conservación y preservación del Chiribiquete, donde se constate el positivo impacto que las medidas de protección y conservación determinadas aporten al sitio”, recalca.

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Para gestionar la nueva área ampliada, Andes Amazon Fund y Bobolink Foundation se comprometieron a destinar un millón de dólares. Por este motivo, Miranda subrayó el papel de la cooperación internacional en la protección de los parques colombianos y destaca el rol de Alemania. “Hoy es el principal donante de recursos económicos y apoyo técnico para el manejo de los parques con proyectos que se implementarán aproximadamente durante 8 a 10 años”, dice a modo de agradecimiento la directora colombiana.