* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Cuando entre en operación, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Canoas será una de las infraestructuras de saneamiento de mayor tamaño en América Latina y el Caribe. A partir de 2027, si el proceso constructivo sale como está programado, esta obra que es clave para la descontaminación del río Bogotá, tratará un caudal promedio de aguas residuales de 16 metros cúbicos por segundo.

En la actualidad, el mayor flujo de volúmen tratado por una obra de este tipo en América Latina lo hace la PTAR Atotonilco, ubicada en el estado de Hidalgo en México. Esta entró en funcionamiento en julio de 2017 y cuenta con una capacidad máxima para tratar 35 metros cúbicos por segundo y una media de 31,5. En Sudamérica, la número uno en dicha variable es la PTAR Taboada en Perú, la cual trata las aguas residuales de Lima y Callao con un caudal promedio de 14 metros cúbicos por segundo.

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Según Germán Pardo Albarracín, presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), la PTAR Canoas “es un megaproyecto que combina lo hidráulico, lo estructural y el saneamiento. Es una estructura de muy alto nivel y muy moderna. Es un gran reto de tecnología en el tema de bombeos. Los caudales que se están manejando son importantísimos a nivel mundial y no hay una referencia muy cercana a este tipo de estaciones”.

Cuenta que este proyecto, en el que se montarán las bombas de mayor tamaño en Colombia y en la región, presenta el desafío de tener un pozo con más de 50 metros de profundidad. Un factor, agrega, es poco común en las plantas de tratamiento en América Latina. “Tal vez es equivalente a una planta que miré una vez en México, con una estación muy similar, con algo más de caudal, pero no mucho y con bombas más pequeñas”, aseguró. 


Sobre la magnitud de esta obra, José Stalin Rojas, director del Observatorio de Logistica, Movilidad y Territorio de la Universidad Nacional de Colombia, recuerda que el consorcio CDM Smith – Ingesam, contratado por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), identificó 29 PTAR en el mundo “con capacidad mayor a 7,0 metros cúbicos por segundo, que representan aproximadamente el 45 por ciento de la capacidad que tendrá la PTAR Canoas”.

La PTAR Canoas se convertirá cuando entre en funcionamiento en una de la infraestructuras de mayor tamaño en saneamiento en América Latina y el Caribe. Tendrá la capacidad de tratar un caudal promedio de 16 metros cúbicos por segundo. Foto: EAAB

Entre las PTAR identificadas con tecnología en operaciones y procesos, exitosamente utilizada están: la de Detroit en Estados Unidos; Stickney en Chicago; Hyperion en Los Ángeles; Blue Plains en Washington D.C.; PVSC en Newark; New Creek y Wards Island en New York; JWPCP en Carson y Deer Island en Boston.

En Canadá, por su parte, está la de Montreal; en Francia las PTAR de Seine Ával en Paris; en Egipto la de Gabal El-Asfar cerca del Cairo, y en China las de Stonocutters en Hong Kong, la Bailonggang en Shangai y la Gaobedian en Beijing.

Para seguir dimensionando el tamaño del proyecto colombiano, la Dirección de la Red Troncal de Alcantarillado de la EAAB explica que la PTAR Canoas es una de las más grandes de Sudamérica en los apartados de caudal y sistema de tratamiento secundario. Así mismo, “es comparable con la PTAR Deer Island de Boston, que es actualmente la segunda más grande de Estados Unidos”.

La PTAR Canoas se construirá en un terreno con un tamaño aproximado de 220 hectáreas, en Soacha, el municipio de mayor población del departamento de Cundinamarca.

¿Cómo va el proyecto?

De acuerdo con Amaury Rodríguez, director del Fondo de Inversiones Ambientales del Río Bogotá (FIAB), el proyecto se concibió en tres fases. La primera incluye el tratamiento primario y la digestión anaeróbica de lodos. En este punto, la meta trazada es lograr remociones superiores al 40 por ciento en términos de demanda biológica de oxígeno (DBO) y más del 60 por ciento en términos de sólidos suspendidos totales (SST).


La población beneficiada es aproximada a 7,33 millones de habitantes, con un presupuesto estimado de 4,5 billones de pesos. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz

La segunda fase corresponde al tratamiento biológico y desinfección. El objetivo es lograr una concentración máxima de 30 miligramos por litro en el afluente en términos de DBO y SST. Por su parte, la tercera fase incluye el tratamiento terciario con relación a la remoción de nitrógeno y fósforo. La meta es alcanzar concentraciones máximas de 26 miligramos por litro para el nitrógeno total y de 5 miligramos por litro para el fósforo total.

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“La PTAR Canoas está en la etapa final de diseño de detalle de la Fase II. Tratará un caudal medio de 16 metros cúbicos por segundo, que equivale a llenar una piscina olímpica cada dos minutos. La población beneficiada es aproximada a 7,33 millones de habitantes, con un presupuesto estimado de 4,5 billones de pesos. Además, se generarán empleos para 2.600 personas durante la etapa de construcción y aproximadamente 86 personas durante la operación”, explica.

Además de los diseños y la suscripción de convenios que soportan la financiación el proyecto, el pasado 11 de febrero la EAAB radicó ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) la solicitud de la licencia ambiental, lo que permitirá la construcción de esta PTAR.

Según Cristina Arango, directora de la EAAB, “una vez esté aprobada la licencia se podrá abrir el proceso licitatorio para contratar la obra con una inversión que supera los 4,5 billones de pesos”.

Habitantes beneficiados

Sobre el alcance de su operación, la PTAR Canoas será responsable del saneamiento del 70 por ciento de las aguas residuales de la capital de la República correspondiente a las cuencas de los ríos Fucha, Tunjuelo y Tintal, además del total de la generada en el área urbana de Soacha.

Los beneficios generados por la PTAR Canoas corresponden a evitar el vertimiento de 600 toneladas al día de materia orgánica y de residuos sólidos al río Bogotá, permitiendo con esto el cumplimiento de los objetivos de calidad establecidos por la CAR mediante el Acuerdo 043 de 2006”, aseguró el Director de la FIAB.

Permitirá el 70 por ciento del saneamiento de las aguas residuales de la capital y el 100 por ciento de las producidas en el municipio de Soacha. Foto: Nicolás Acevedo

Recordó, además, que en el marco del programa de saneamiento del río Bogotá, esta planta hace parte de las obras que permitirán mitigar el impacto generado por la descarga de aguas residuales y la recuperación de las condiciones de calidad en las cuencas media y baja. Esto beneficiará directamente a 14 municipios en el departamento de Cundinamarca.

Otro de los participantes en el proyecto de esta PTAR es Enel en Colombia por intermedio de Emgesa y Codensa. La primera firma interviene en la construcción, puesta en servicio y operación de la estación que permitirá el bombeo de agua del interceptor de Tunjuelo-Canoas a la PTAR Canoas. Y la segunda, adelanta labores en la construcción de la Subestación Río que atenderá la demanda de energía de la Estación Elevadora a la PTAR Canoas.

Según Lucio Rubio, director general de Enel Colombia, “sin duda alguna, el diseño de la PTAR Canoas, es un referente de una obra de ingeniería que beneficiará el desarrollo de Bogotá y de Cundinamarca”.

Si bien destaca el impacto de la PTAR Salitre en el mejoramiento de la calidad de las aguas residuales de la capital de la República, remarca que la PTAR Canoas permitirá limpiar el 70 por ciento del caudal total y contribuirá a la concreción de este proceso en el 100 por ciento del caudal de la ciudad.

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“Así las cosas, la entrada en operación de la mega obra PTAR Canoas traerá cambios ambientales, económicos y sociales para las actividades que hoy se desarrollan en las riberas del río y que están asociadas con la calidad de sus aguas, incluyendo la desembocadura en el río Magdalena”, aseguró.

Según explica, un aporte adicional de este proyecto se concentra en el campo de la energía eléctrica y, en especial, en las acciones de generación y distribución.

El pasado 11 de febrero, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) solicitó ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) la licencia ambiental que permitirá la construcción de la PTAR. Foto: EAAB.

“Este proceso de tratamiento de aguas y descontaminación del río, sumado a las demás acciones que adelanta la compañía para el retiro y disposición final de residuos que llegan a sus plantas de generación en el cauce del río Bogotá y el embalse Muña, beneficiará comunidades de la cuenca baja y al desarrollo económico de esta región de Cundinamarca”, aseguró.

Desafíos

Sobre la etapa constructiva, Germán Pardo Albarracín, presidente de la SCI, plantea la necesidad de que, por aspectos como la calidad del agua, el tamaño, el sitio donde estará ubicado y la altura de Bogotá, “todos los sistemas deben ser diseñados específicamente para este proyecto”.

Aseguró, igualmente, que en este proceso se deberá contar con capital humano, contratistas y suministradores muy especializados, tener bombas de muy buena calidad y, “sobre todo y lo más importante, es la eficiencia del conjunto bomba-motor. Aquí necesitamos que todo este sistema sea muy eficiente para ahorrar energía”.

A partir de este proyecto, recordó que en muchos municipios pequeños del país se ha adelantado la construcción de plantas de tratamiento que “muy probablemente son muy modernas, pero que no tienen una sustentabilidad en el tiempo” y terminan cerrando, además, por factores como la compra de insumos químicos costosos y por no poder pagar al personal calificado para manejar su compleja tecnología.

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Para darle un vuelco a esta dinámica, el Presidente de la SCI les recomienda a las autoridades, incluyendo las de los municipios cundinamarqueses colindantes con el río Bogotá, “que se asesoren bien y quiten el tema político y de oportunismo para definir qué tipo de planta necesita el municipio. Hay que hacer una buena caracterización de sus aguas y afluentes.  Realmente hay que definir qué es lo que realmente se necesita y cómo se puede sustentar esa planta a mediano y largo plazo”.

Finalmente, el Director General del FIAB plantea dos desafíos en este proyecto: el primero es previo a la PTAR Canoas y es la construcción de la Estación Elevadora de Aguas Residuales de Canoas. Dicha obra se desarrolla en el suroccidente de Soacha y cuenta con la capacidad para bombear a la planta un caudal de aguas equivalente a dos terceras partes de las de Bogotá.

El segundo reto lo lanza a la ingeniería nacional y consiste en la misma construcción de la PTAR Canoas, considerada la planta de tratamiento de aguas residuales más grande de Colombia.

Cuando entre en operación, Colombia tendrá una de las obras de ingeniería en el campo del saneamiento con mayor capacidad para tratar aguas residuales en América Latina y el Caribe.