* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

En el marco del Tercer Encuentro por la Protección de las Lagunas de Tota y Fúquene, el procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, junto con Luis Fernando Sababria, director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), expusieron los avances para recuperar este cuerpo de agua. 

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El evento tuvo lugar en el puerto de Guatancuy en Fúquene, Cundinamarca, y dio cuenta del futuro de este ecosistema, además de hacer un balance del trabajo realizado a lo largo de este tiempo. 

La recuperación del cuerpo de agua favorecerá a la fauna y flora de la zona. Foto: CAR

También estuvieron presentes Nicolás García, gobernador de Cundinamarca; Ramiro Barragán, gobernador de Boyacá y los alcaldes de los municipios de Ubaté, Chiquinquirá y Fúquene. La Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) también asistió al encuentro. 

Durante 2020 la CAR ha retirado 1.019.000 metros cúbicos de sedimento de la laguna de Fúquene, con lo que se han recuperado 71 hectáreas de espejo de agua. Según explicó Sanabria, cada mes recuperan 10 hectáreas del cuerpo lagunar con el retiro de 197.000 metros cúbicos de sedimentos. 

“Le apostamos no solo a la recuperación de este cuerpo lagunar, sino que buscamos una recuperación integral de toda el área protegida delimitada en el sector de la cuenca alta del río Suárez con el fin de tener un ecosistema apto para que la fauna y la flora puedan interconectarse a través de corredores ecológicos”, explicó el director de la corporación quien, además, afirmó que este es el segundo proyecto de largo aliento con más recursos de la CAR.

La meta es que para 2023 haya recuperado por lo menos 500 hectáreas de espejo de agua y retirado más de 9 millones de metros cúbicos de sedimentos. Foto: CAR

Para cumplir con esta labor, la CAR adquirió 36 nuevas máquinas como retroexcavadoras tanto anfibias como orugas, barcazas de transporte de material, volquetas y bulldozer, para un total de 76 máquinas que trabajan a diario para recuperar este cuerpo de agua. 

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También instalaron seis plataformas acuáticas en puntos estratégicos de la laguna, las cuales funcionan con paneles solares, para monitorear constantemente variables como la calidad del agua, aire y suelo, así como las condiciones del clima.

Realizamos monitoreo, control y vigilancia, diurna y nocturna, utilizando video analítica para identificar movimiento de personas o vehículos, en este caso botes. Y se inspeccionan los vertimientos, la pesca ilegal o la invasión”, explicó Sanabria.  

Hay 76 máquinas que ayudan a retirar los sedimentos del cuerpo lagunar, 36 de ellas son nuevas. Foto: CAR

Aproximadamente 650.000 personas habitan en la zona de influencia de la laguna de Fúquene, ubicada entre los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. El recurso hídrico es destinado a las actividades productivas de la zona, principalmente a la ganadería. Sin embargo, varios han transformado este tipo de actividades para ser amigables con la laguna, lo cual disminuye la carga contaminante que esta recibe. 

También hay un trabajo con los artesanos de la zona quienes extraen el junco, una especie de planta que se retira de la laguna, para hacer sus canastos u otros productos que venden. Por otro lado, la entidad está llevando el material extraído para disminuir el riesgo de inundación en terrenos aledaños, pero más adelante la idea es que, a través de un proyecto que tiene previsto la Corporación, el sedimentado se convierta en abono orgánico para recuperar áreas degradadas. 

De los servicios ecosistémicos de este cuerpo lagunar dependen 650.000 personas. Foto: CAR

El impacto de todas estas acciones sobre la región de Fúquene, Cucunubá y Palacio se refleja en el regreso de la fauna, el restablecimiento de los servicios ecosistémicos y la adaptación de este lugar al cambio climático por medio del aumento de la capacidad de regulación hidráulica de las lagunas aquí presentes. Es una labor institucional ardua, para mitigar, en pocos años, lo que por siglos ha sufrido esta laguna”, dijo el director de la CAR. 

A su vez, Sanabria aprovechó el encuentro para anunciar que en 2021 empezarán los estudios para la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales del municipio de Capellanía, mientras que en Ubaté la obra de la PTAR va en un 66 por ciento.

El procurador general, Fernando Carrillo, por su parte, recalcó la importancia de que los habitantes de las zonas aledañas, tanto empresarios como ciudadanos, se comprometan a cuidar y proteger este cuerpo lagunar. Además, instó a los organismos judiciales a tomar medidas hacia las personas que continúen perjudicando el ecosistema con acciones ilegales.

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Hay que cambiar esa actitud humana que ha sido el daño grande que se le ha hecho al ecosistema, tiene que ser un elemento fundamental dentro del proceso de protección de la laguna de Fúquene. Necesitamos sanciones de carácter penal contra los depredadores del medioambiente, actuar contundentemente frente a quienes hacen vertimientos ilegales, por ejemplo”, dijo el procurador. 

Asimismo, recalcó la importancia que tiene este complejo lagunar y la necesidad de pensar en proyectos a largo plazo. “Este complejo lagunar de Fúquene, Cucunubá y Palacio, representa una importancia biológica y ecológica sin precedentes en Colombia (...). Construir la senda del futuro alrededor del medioambiente es algo fundamental, pero siempre oyendo a la comunidad, con participación de la sociedad civil”, añadió Carrillo.  

La CAR instaló sensores en puntos estratégicos para monitorear 24/7 la calidad del agua, aire y suelo, así como las condiciones del clima. Foto: CAR

Ramiro Barragán, gobernador de Boyacá, también participó en el encuentro y recalcó su compromiso ambiental. “Seguiremos movilizándonos de la mano de las Corporaciones Autónomas para defender y proteger nuestros ecosistemas, que se han vuelto cada vez más frágiles y que indudablemente hacen parte del proceso por el cual estamos generando ese cambio climático”, apuntó.

Por otro lado, Nicolás García, gobernador de Cundinamarca, añadió que es fundamental la unión para poder ayudar a recuperar los ecosistemas del país. “Todos los temas ambientales finalmente nos unen como región y como país, nadie es una isla, podemos recuperar esta laguna, pero paralelo a eso debemos trabajar en el saneamiento básico en Simijaca, Sutatausa, Fúquene en Capellanía y Ubaté”, dijo. 

Los embates de Fúquene

Esta laguna era uno de los lugares sagrados de los muiscas. La llamaban el lecho de la zorra, y era uno de los cuerpos de agua donde hacían sus ceremonias y pagamentos a los dioses como el Sol y la Luna. Además, la adoraban porque para ellos daba fecundidad a la tierra y a las mujeres de su comunidad.

A principios del siglo XX, este cuerpo lagunar tenía 12.000 hectáreas de espejo de agua, pero por cuenta de las actividades económicas como la ganadería, agricultura y minería, este se redujo apenas a 3.180 hectáreas. Asímismo, la contaminación por vertimientos y descargas de residuos tóxicos, la debilitó y redujo sustancialmente. 

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Los sedimentos, apropiación ilícita y contaminación han sido entonces los grandes problemas de este cuerpo lagunar a lo largo de décadas. Es por eso que el plan de la CAR es un salvavidas necesario para este ecosistema a través del cual se benefician más de medio millón de personas. 

La meta de la Corporación es que a 2023 haya recuperado por lo menos 500 hectáreas de espejo de agua y retirado más de 9 millones de metros cúbicos de sedimentos en el complejo lagunar Fúquene, Cucunubá y Palacios. Una cifra que equivale a llenar 3.800 piscinas olímpicas y 480 hectáreas de espejo de agua, es decir, 750 canchas de fútbol profesional.