El país asiático, donde se originó y desarrolló la pandemia del coronavirus, busca frenar el tráfico de animales silvestres, señalados de ser los portadores de los virus que ponen en riesgo la salud y la vida de millones de personas en el mundo. 

Por esta razón, las provincias chinas de Hunan, ubicada en el centro del país, y Jiangxi, en el este, otorgarán subsidios a los granjeros para que abandonen la cría de animales salvajes y opten por otras opciones como la ganadería o por el cultivo de frutas y verduras. 

De acuerdo con el periódico China Daily, Hunan puso en marcha un plan provincial para compensar a los criadores de animales salvajes después de que las autoridades del país prohibieran su tráfico y consumo, dada su relación con el coronavirus. 

De esta forma, quienes se dedican a la cría de 14 especies recibirán subsidios que pueden llegar a los 600 yuanes (unos 84 dólares) por cada  civeta, por ejemplo; 630 yuanes (88 dólares) por cada puercoespín; 378 yuanes (53 dólares) por un ganso salvaje y 2.457 yuanes (345 dólares) por el ciervo muntjac chino. También recibirán recursos quienes trabajen en la cría de la serpiente de cascabel real o de serpiente rata y las ratas de bambú. 

La idea es que los recursos los utilicen en la transformación de su actividad y puedan dedicarse al desarrollo de otras iniciativas productivas que también puedan ser rentables, pero que ofrezcan menores riesgos para la salud humana. 

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Estas decisiones apuntan a que cada vez sean menores las posibilidades de que en los mercados de las diferentes ciudades de este país asiático se siga traficando de manera ilegal con animales como ratas, pavos reales, liebres recién sacrificadas y hasta cocodrilos.

Una de las primeras decisiones en torno a este tema se tomó en Pekín, ciudad en la que en enero pasado se decretó la suspensión temporal de esas actividades, y a finales de febrero aprobó otra propuesta para prohibirlas de manera definitiva.

Son muchas las voces que en los últimos meses se han escuchado en torno a la necesidad de acabar con esta práctica que no solo atenta contra los animales, sino que puede generar graves consecuencias a la salud humana.

Científicos, medios de comunicación, asociaciones civiles y particulares han pedido mayores regulaciones e información más transparente para los consumidores, así como campañas de concientización que frenen el comercio y consumo de estas especies.

Acabar con mercados de animales vivos

Las voces de clamor se han orientado también a acabar con los mercados húmedos o de venta de animales vivos, otro foco también de posibles contagios. Hace unas semanas la organización Igualdad Animal le solicitó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) su intervención para el cierre de este tipo de establecimientos en todo el planeta, mientras el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) dio a conocer los resultados de una encuesta realizada por internet a 5.000 personas, en cinco países del sureste asiático, en la que el 93% de los encuestados apoya que los gobiernos tomen medidas para cerrar los mercados ilegales y no regulados de animales silvestres.

En el primer caso, la ONG denunció las insalubres condiciones a las que son sometidos animales salvajes y de granja en varios lugares del mundo, sobre todo en el continente asiático. Estos mercados, en los que, además, se comparte espacio con el hombre, se han convertido en un foco del desarrollo de virus. 

"Los científicos están convencidos de que el coronavirus, cuya agresividad ha causado la actual pandemia del covid 19, saltó a los humanos desde el mercado de animales salvajes de Wuhan", argumenta la organización, que se ha dado a la tarea de recoger firmas para lograr que su solicitud llegue a feliz término.