El planeta luce desolado de seres humanos desde mediados de marzo. Un virus desconocido empezó a regarse por el viento y llegó a todos los continentes, obligando a la población a confinarse en sus hogares mientras los científicos dan con alguna vacuna o antídoto que lo logre contender.

Más de 2,3 millones de personas han sido diagnosticadas con el coronavirus, de las cuales cerca de 165.000 fallecieron. En Colombia, el panorama actual es de 3.977 casos de contagio por covid-19 en casi todos los departamentos del territorio nacional, cifra que incluye 189 muertes.

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Las calles ahora despobladas y los sitios donde antes proliferaba el turismo, empezaron a ser visitados por animales antes ocultos por miedo al humano, una señal de que estos territorios les pertenecen y que el impedimiento eran los humanos.

Delfines y centenares de aves y tortugas volvieron a las playas, ahora con aguas cristalinas y sin ningún turista que los perturbe, leones y elefantes en las carreteras de los safaris y hasta zorros y pumas en las zonas urbanas, han sido captados por los ciudadanos desde el confinamiento, una muestra de la belleza del planeta que hasta ahora permanecía oculta.

Como conmemoración del Día Internacional de la Tierra, SEMANA SOSTENIBLE habló con varios expertos y les preguntó dos cosas:

- Cuáles son las principales lecciones ambientales que nos deja la covid-19 y cómo deberíamos actuar de ahora en adelante hacia la naturaleza.

Empatía, solidaridad y respeto 

Camilo Prieto, director del Movimiento Ambientalista Colombiano, aseguró que el virus microscópico logró lo que la conciencia ambiental global no ha podido: frenar en seco el consumo mientras nos consume.

“Vivimos en una época en la que somos tecnoentusiastas. Creemos en las moléculas y la posibilidad de vacunas prontas y medicamentos milagrosos, pero la pandemia nos ha demostrado que hasta hoy lo más exitoso para este virus son las medidas no farmacológicas, que radican en la empatía, solidaridad y respeto por el otro”.

Consumir lo necesario

Para Fernando Trujillo, director científico de la Fundación Omacha, durante los días que ha durado la pandemia el ser humano se ha dado cuenta que no necesita hacer un consumo irracional. “Ese consumo irracional es el que está agotando al planeta”.

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El experto asegura que aún no se sabe el origen del covid-19, pero los científicos lo asocian a enfermedades zoonóticas. “Lo que sí sabemos es que muchas enfermedades como la gastroenteritis o enfermedades respiratorias están asociadas a la mala calidad del agua y del aire. Tenemos que darnos cuenta que somos parte de la ecuación. La naturaleza tiene una gran resiliencia cuando los seres humanos no están”.

Trujillo considera que los seres humanos debemos ser conscientes de la huella ecológica y tratar de disminuirla, al igual que el consumo. “Tenemos que garantizar los espacios como ríos, mares y humedales, porque son el futuro del planeta. Los científicos deben ser escuchados por los políticos para tomar así las decisiones más adecuadas. Hay que entender que el daño que le causamos al planeta no lo estamos autoinfligiendo nosotros mismos”.

Mejorar la calidad del aire

Daniel Bernal, experto en calidad del aire, menciona que los altos índices de contaminación atmosférica son mucho más críticos que el mismo coronavirus.

“Al estar en cuarentena y disminuir nuestra actividad industrial, transporte y actividades contaminantes, la calidad del aire ha mejorado en la mayoría de ciudades, en especial en China. Estudios preliminares han demostrado que las muertes que se han evitado por mejorar la calidad del aire pueden ser 20 superiores a las que produciría el covid-19”.

Este respiro en Colombia no ha sido tan evidente. “En el país la situación no es buena, porque en esta época las quemas de biomasa y los incendios forestales de regiones como la Orinoquia y Venezuela nos traen un humo a las ciudades y tenemos una mala calidad del aire, lo que empeora el coronavirus”.

Bernal recomienda ponerle cuidado 100 por ciento a las energías alternativas y luchar contra la deforestación y las quemas ilegales, “para así mejorar la calidad del aire y estar más preparados para afrontar estas crisis”.

Ordenarnos con la naturaleza

Jorge Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, aseguró que en 2011 la naturaleza dio una muestra contundente de su poder. “Ese año ocurrió el fenómeno de la Niña, lluvias que afectaron a gran parte de Bogotá y la sabana. Grandes áreas quedaron inundadas, lo cual demostró que el agua nos estaba mostrando cuál era la ruta a tomar para ordenar nuestro territorio y las ciudades. Los ecosistemas nos estaban diciendo cómo deberíamos relacionarnos mejor con ellos”.

Sin embargo, Escobar recalca que a 2020 son pocas las acciones que se han tomado para convivir con el agua y los humedales. “La pandemia es una gran oportunidad para evaluar y cambiar los modelos y formas en la que nos  comportamos con la naturaleza”.

El ambientalista indicó que cuando termine la cuarentena, la población está llamada a tener una mejor relación con los ecosistemas. “Debemos protegerlos, porque así garantizamos una mejor salud para nosotros y estaremos mejor preparados para lo que venga”. 

Recomienda estar en mayor contacto con los ecosistemas por medio de la ciencia ciudadana. “Con el encierro se volvió una moda estar pendiente de nuestra biodiversidad. El llamado es a hacer avistamientos y tomar mejores decisiones para el manejo de los ecosistemas”.

Ser equitativos

Ernesto Guhl, ex ministro de Ambiente y miembro de La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, afirma que la pandemia abre una posibilidad nueva e interesante para repensar el futuro.

Es una posibilidad de repensar hacia dónde vamos y de generar una sociedad más incluyente y equitativa, en la que todos podamos tener acceso a los beneficios del desarrollo y el progreso”.